¿Bomberos voluntarios en Cuba?

REYNOLD RASSÍ

La creación de los Bomberos en Cuba se remonta a 1696 en la provincia de Villa Clara, donde la población se organizó voluntariamente para la extinción de los incendios provocados por los ataques piratas en esa época.

A partir de entonces el ingreso al Cuerpo de Bomberos era de carácter voluntario, sin recibir ninguna remuneración.

Para formar parte de este los que iban a ingresar debían tener oficios como carpinteros, albañiles, herreros u otras especialidades, en las que después laborarían en el cuidado y mantenimiento de los cuarteles de esa institución.

Con el transcurso de los años el Cuerpo de Bomberos fue transformando su estructura y modernizándose hasta llegar a profesionalizarse, sin dejar de existir los que apoyarían esa labor de forma voluntaria.

Al triunfar la Revolución hubo cambios sustanciales acordes con la nueva sociedad que se comenzaba a construir y adecuados a los intereses del país. Además del Cuerpo de Bomberos como tal para la prevención y combate de siniestros, se crearon en los centros de trabajo fundamentales las Brigadas Voluntarias para la prevención y protección contra incendios integradas por trabajadores organizados con ese fin.

No fue hasta marzo de 1999 que se constituyó la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba (ABVC), para los ciudadanos cubanos y extranjeros residentes permanentes en nuestro país interesados en participar en las labores de protección contra incendios. La ABVC está acogida a la Ley 54 de Asociaciones y está considerada una Organización No Gubernamental (ONG). Se rige por el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia y su principal vínculo de trabajo y relaciones son con el Cuerpo de Bomberos de Cuba, del Ministerio del Interior.

El coronel ® Humberto Lescaille Guibert es el presidente de la Asociación, a cuyos objetivos refiere:

"El principal es agrupar a los ciudadanos interesados en participar activa y eficazmente en los esfuerzos comunes de la sociedad por prevenir y extinguir los incendios. Otros son lograr una óptima formación del asociado dirigida a su protección, la de su familia, su actividad laboral y de la comunidad, y a preservar los bienes materiales, tanto en periodo normal como en casos de desastres naturales o catástrofes y en situaciones excepcionales; y coordinar con el Cuerpo de Bomberos nuestras actividades.

"También está la contribución al conocimiento internacional sobre los logros del país en esta materia e intercambiar información especializada con otras asociaciones e instituciones afines; y trabajar para aglutinar en la Asociación a las fuerzas vinculadas al Sistema de Protección Contra Incendios en todo el país y así fortalecer nuestra organización."

Refiere Lescaille que entre las actividades que realiza la Asociación se hallan conferencias en centros laborales y en la comunidad, atención a Brigadas Contra Incendios y cursos de preparación a jefes de estas, elaborar trabajos para el Fórum de Ciencia y Técnica, participación en simulacros y en extinción de incendios, atención a más de 270 Círculos de Interés Pioneriles, impartir cursos a Agencias de Seguridad y Protección y otras actividades con los asociados.

La Asociación cuenta con alrededor de 13 000 miembros en todo el país (de ellos unos 3 500 son mujeres) y con filiales en las provincias y en la mayoría de los municipios. Las Brigadas Contra Incendios en centros de trabajo tienen un aproximado de 65 000 integrantes, y la Asociación trabaja para que una gran parte de ellos se incorporen a esta. Toda persona interesada en pertenecer a la ABVC puede acudir a sus oficinas, ubicadas en los Comandos de Bomberos, y solicitar su inscripción.

Esta organización posee también fuerzas especializadas voluntarias de rescate y salvamento, que han actuado en apoyo al Cuerpo de Bomberos en casos de derrumbes y siniestros, e inspectores voluntarios que visitan objetivos económicos no priorizados y pueden dictar medidas en función de la protección contra incendios.

El 29 y 30 de marzo la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba realizará su primera asamblea nacional para evaluar los resultados del trabajo desde 1999 hasta finales del 2004, intercambiar experiencias entre las filiales provinciales y trazar los objetivos principales para el próximo quinquenio.

En esta etapa que acaba de culminar las provincias más destacadas en el trabajo de la Asociación son Matanzas, Pinar del Río, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.

 

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