LONDRES, 9 de marzo (PL).—
Por lo menos 12 militares británicos han sido blancos del fuego
"amigo" estadounidense en Iraq, con lo que se suman al
tiroteo del auto con agentes italianos y una periodista ex rehén y
la muerte de un sargento búlgaro la semana pasada.
Más de 30 ataques contra objetivos
de este país en la sureña ciudad de Basora, donde Gran Bretaña
tiene su cuartel general en el estado árabe, se registraron en los
últimos 12 meses, reveló hoy en esta capital el diario The Times.
De acuerdo con la publicación,
durante esas embestidas unos 12 soldados británicos resultaron
heridos, aunque ninguno de gravedad.
Las causas de esos ataques son
adjudicadas por el mando norteamericano al desconocimiento que
tienen sus subordinados de la bandera y medios de transportes
británicos, por lo cual se le han suministrado a los aliados varios
vehículos y enseñas para que sepan distinguirlos.
No obstante, como medida de
precaución y para evitar la muerte de sus soldados por una
balacera, los oficiales de Gran Bretaña ordenaron a sus hombres
mantenerse alejados de los militares estadounidenses.
También se les orientó que
disminuyan la velocidad cuando se acercan a esas tropas amigas,
exhiban la bandera del país y griten su nacionalidad.
El viernes pasado, el fuego de las
fuerzas norteamericanas contra objetivos de los aliados provocó la
muerte de un sargento búlgaro en la localidad sureña de Diwaniya.
Pero ese mismo día en la
septentrional Bagdad, otra patrulla tiroteó, a 700 metros del
aeropuerto, el auto en que viajaba la recién liberada periodista
Giuliana Sgrena, y dos agentes secretos, resultando muerto Nicola
Calipari y heridos los otros dos ocupantes.
Calipari protegió con su cuerpo a la
periodista y compatriota Giuliana Sgrena, a quien acababa de liberar
tras terminar las negociaciones con sus secuestradores.
Aunque el mando militar búlgaro
pidió explicaciones sobre el incidente a su aliado, el gobierno
italiano fue más lejos y le subió el tono en las aclaraciones al
reclamar la identificación y castigo de los culpables.
Tanto Bulgaria como Italia aprobaron
la invasión anglo-estadounidense a Iraq y tras la ocupación, el
primero desplegó 450 soldados y el segundo cerca de tres mil,
mientras Gran Bretaña mantiene en suelo iraquí unos nueve mil
militares.
Tras esos incidentes, el periódico
Washington Post reveló que las patrullas norteamericanas disparan
contra civiles iraquíes, incluyendo mujeres y niños, cuando se
acercan a los puestos de control.
Para ello, se sienten amparados en
reglas e instrucciones que los protegen de reclamaciones legales de
las víctimas.