WASHINGTON, 9 de marzo (PL).—
La designación por el presidente George W. Bush de John Bolton como
embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas es considerada
hoy una burla a los organismos internacionales.
En sus editoriales de este
miércoles, dos diarios norteamericanos estiman paradójico que una
figura como Bolton ocupe una butaca en la Organización de Naciones
Unidas (ONU), cuando su postura siempre ha sido sentirse al margen
de las instituciones multilaterales.
El periódico The New York Times
recuerda que en 1997, en un artículo en The Wall Street Journal, el
hasta ahora subsecretario de Estado para el control de armas y la
seguridad internacional se preguntó:"¿Los derechos de
Naciones Unidas? ?Qué derecho de las Naciones Unidas?
Según escribió Bolton, para
Washington los tratados son "ley" sólo para los
propósitos domésticos de Estados Unidos.
"En sus funciones
internacionales los tratados son simplemente obligaciones
políticas", consideró.
The New York Times dice que
preparará los oídos para las audiencias de confirmación de Bolton
por el Congreso, y después de eso verá el trabajo que
desarrollará en defensa de los intereses de la Administración Bush
en el mundo.
Y acto seguido se pregunta si la
próxima jugada del gobernante será la designación del secretario
de Defensa Donald Rumsfeld como negociador de nuevas Convenciones de
Ginebra, pese a ser el funcionario más cuestionado por los casos de
torturas a prisioneros en cárceles del Pentágono en ultramar.
Asimismo, ironiza sobre la posible
nominación para cargos en el Ejecutivo de estadounidenses
implicados en sonados escándalos.
Por su parte, el diario californiano
La Opinión en un editorial titulado Revés a la comunidad de la ONU
consideró la designación del funcionario una broma de mal gusto.
"Es difícil imaginar a una
persona dentro de la Administración Bush con más antagonismo hacia
la organización mundial. La Casa Blanca, con este nombramiento,
envía un mensaje poco amistoso a la ONU", estima el rotativo.
Para el periódico, con este
nombramiento se tira por la borda el mensaje multilateralista que la
secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el mismo Presidente
proyectaron en su reciente gira por Europa.
Con este cambio, la Casa Blanca
quiere sacudir a la ONU con un declarado antagonista al
multilateralismo, con una especie de "con nosotros o contra
nosotros", señala La Opinión.
"La Administración Bush asesta
otro revés a la comunidad internacional mostrando que no busca
socios sino simples lacayos", concluye el diario.