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La nueva guerra de Guerra
¿Lo veremos alguna vez al tope?
RAFAEL PÉREZ VALDÉS
 Nadie
parece discutir que el santiaguero José Antonio Guerra es el mejor
clavadista cubano de todos los tiempos. Y nadie, ni siquiera el
mismo en un arranque de defensa, poco dado a su personalidad
crítica, se atrevería a refutar que no le ha ido bien en los dos
Juegos Olímpicos en los que ha participado...
No le fue bien en los de
Sydney'00, a los cuales llegó con posibilidades de ubicarse en los
primeros puestos: "De eso prefiero ni hablar", me dijo en una
ocasión. Y no pudo aprovechar la oportunidad para el desquite que
le propició los de Atenas'04. Las imágenes de la televisión que
nos llegaron desde la capital helénica lo mostraron tenso y
descoordinado. Era la presión insuperable por obtener un buen
resultado.
Pero Guerra,
¡afortunadamente!, parece no haberse dado por vencido. Y la mejor
prueba de ello acaba de regalarla el fin de semana, con su triunfo
en el primer Gran Premio del año, celebrado en la ciudad alemana de
Rostock, donde se impuso desde la plataforma de diez metros, con
513.27 puntos.
¿A quiénes les ganó?,
querrá saber con razón el lector. A dos chinos, pudiera
contestarse, lo cual ya es bastante. Hay que agregar, claro está,
que se trata de Zhao Wei (503.88) y Jinghui Yang (501.75), este
último campeón olímpico de Atenas en el sincronizado de la
plataforma, junto a Liang Tiian, que también ganó la de bronce
individual en la cita bajo los cinco aros.
Y hablando de bronce:
hubo ahora uno cubano en Rostock que también provoca nuevo
optimismo, gracias al trabajo de Erick Fornaris y Jorge Betancourt,
en el trampolín sincronizado de tres metros, desde el cual fueron
cuartos en Atenas'04.
Volviendo a Guerra: es
el mejor clavadista cubano de todos los tiempos, sí, pero no lo
hemos visto a su máximo nivel. ¿Hay tiempo todavía para verlo al
tope de sus posibilidades? |