Una fructífera cooperación en
materia de protección ambiental y de los recursos naturales reporta
el hermanamiento de las reservas de la biosfera de Manantlán,
México, y Sierra del Rosario, en Pinar del Río.
Entre las acciones emprendidas
mutuamente, hace nueve años, destacan el intercambio de
información científica, la ejecución de proyectos de monitoreo y
el estudio de manejos adecuados y uso sostenible de los valores
existentes en esas áreas.
La máster en ciencias, Maritza
García, presidenta del Comité Cubano del Programa el Hombre y la
Biosfera (MAB), perteneciente a la UNESCO, valora de muy oportunos
estos vínculos toda vez que ambos países se ubican dentro del
reino neotropical, extendido por esa norteña nación, el Caribe
insular hasta la Patagonia.
En ese contexto biogeográfico,
puntualizó, Cuba registra un alto endemismo de flora y fauna, lo
cual la convierte en una provincia independiente dentro del
neotrópico, de gran interés para las organizaciones
conservacionistas por tener componentes bióticos, en muchos casos
sin igual en el planeta.
Singularidades y semejanzas acercan a
las dos reservas de la biosfera hermanadas desde 1996 con el afán
de perpetuar un entendimiento de colaboración para contribuir a la
salvaguarda de la biodiversidad en América Latina, bajo los
auspicios del CITMA y su homólogo mexicano.
Parte de la Sierra Madre del Sur,
Manantlán, abarca 140 mil hectáreas boscosas, de profusa fauna,
mientras a la vera de sus ríos crece el Teosintle perenne, pariente
silvestre del maíz cultivado, cuyo descubrimiento dio origen a la
protección de la zona.
Por su parte, Sierra del Rosario
comprende 26 mil 686 hectáreas de bosques siempre verde en el
oriente pinareño, hábitat de rarezas animales como la segunda rana
más pequeña del mundo y constituye el modelo más acabado de
desarrollo sostenible, tomado de referencia en el archipiélago
cubano. (AIN)