Mantiene EE.UU. hacinados a prisioneros en Iraq

WASHINGTON, 4 de marzo (PL).— Las prisiones de Estados Unidos en Iraq, ya resonantes por el escándalo de las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, están superpobladas, dado el incremento del número de detenciones de los últimos meses, se informó hoy.

De acuerdo con el diario The New York Times, la gran explosión en los arrestos se produjo en el contexto de las elecciones del 30 de enero pasado, en un intento de Washington por frenar las acciones de la insurgencia.

Según el teniente coronel Barry Johnson, portavoz del sistema carcelario en Iraq, la cifra de prisioneros en las tres cárceles estadounidenses en la nación ocupada asciende a ocho mil 900.

De ellos más de tres mil están recluidos en la siniestra Abu Ghraib, una instalación diseñada para un máximo de dos mil 500 reos.

No obstante, el centro penitenciario más grande, el Campamento Bucca, tiene tras las rejas a cinco mil 640 detenidos, la inmensa mayoría de ellos sin que hayan sido sometidos a un proceso legal.

Una buena parte de las personas en prisión fueron arrestadas durante las ofensivas del Ejército norteamericanos en el llamado Triángulo Suní, y en particular a raíz de las operaciones contra las ciudades de Samarra y Faluja.

En opinión de Bruce Hoffman, analista de la "RAND Corporation", el Ejército debe emplear a interrogadores y oficiales de inteligencia más eficaces para procesar de manera más rápida a los detenidos y decantar a los inocentes.

De no actuar así, esas personas se tornarán más radicales en las prisiones, y "pueden convertirse en terreno fértil para la insurgencia, ya que al ser liberadas pueden estar dispuestas a tomar las armas contra la ocupación", estimó el experto.

Las prisiones de Estados Unidos en ultramar, y sobre todo en Iraq, siguen siendo blanco de críticas, sobre todo a partir del escándalo de las torturas y violaciones sexuales en Abu Ghraib, ubicada en las afueras de Bagdad.

Este jueves el diario The New York Times se burló del reciente informe del Departamento de Estado sobre los derechos humanos en el mundo, ya que pasó por alto los maltratos cometidos en ultramar por las tropas del Pentágono.

"De hecho, algunas de las prácticas que el reporte calificó de tortura cuando se refirió a gobiernos extranjeros fueron en un momento dado aceptadas en los centros de detención bajo jurisdicción del secretario de Defensa Donald Rumsfeld", contrastó el cotidiano.

Para el periódico resulta paradójico que el informe critique al nuevo gobierno de Iraq por los abusos cometidos, y no haga referencia a que dicha Administración fue impuesta por Washington.

Y no sólo eso, sino que el documento "castiga a las fuerzas de seguridad iraquíes por los mismos tipos de detenciones arbitrarias, tratamiento abusivo y torturas practicadas en cárceles del ejército estadounidense y prisiones del espionaje norteamericano", indicó el Times.

 

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