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Poeta en plena
montaña
Pedro
Mora
GUISA,
Granma.— Con su décima elocuente, el poeta de la Sierra Maestra
Juan Manuel Reyes Alcolea presentó aquí su libro Ecos de montes
y ríos, en medio de las mismas montañas inspiradoras de la
obra.
La
decimocuarta edición de la Feria Internacional del Libro, en la
sede del área serrana, brindó momentos emotivos en los cuales el
autor dialogó con los lectores y declamó páginas nacidas entre
ellos mismos, como "Canto al Oro de Guisa" e "Invitación a la
Sierra".
En este, su quinto
título editado, manifiesta el amor a la tierra y a las
transformaciones sociales: "Hoy vienes por carretera/ hasta la
Sierra Maestra/ la carretera demuestra/ que el Plan Turquino
prospera/ Aquí tienes la Palmera/ la juba, el cedro y el pino/
aquí tú tienes el trino/ de mi sinsonte cubano/ aquí tú tienes
la mano/ callosa del campesino.
Con prólogo del Indio
Naborí, al igual que su anterior Cántico de amor y fuego,
ahora tiene en proceso de edición el libro Voz de la tierra,
que en 452 décimas resume una gran parte de su vida dedicada a
cantarle a la Patria, a sus héroes y a significativos momentos del
acontecer nacional e internacional.
Nacido en Majaguabo,
provincia santiaguera, el poeta de los montañeses llegó en 1962 a
Guisa cuando era combatiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
y aquí quedó y echó raíces, impresionado por la grandeza de su
pueblo y la majestuosa naturaleza.
Cultiva la espinela
desde que contaba con solo siete años, y muchas de sus creaciones
han sido tomadas como letras del conocido grupo musical campesino
Yaraví.
"Cuando
me inicié —recuerda—, yo era muy pequeño. Cerca de mi casa
ocurrió una tragedia en 1943: un niño fue golpeado por otros y
murió, aquel hecho me afectó mucho y nació la primera décima.
Luego continué improvisando en guateques."
Resalta que toda su obra
tiene la presencia siempre cercana de Jesús Orta Ruiz, el fraterno
Indio Naborí. Por eso el homenaje permanente a su amigo poeta lo ve
reflejado al presentarse en las Tribunas Abiertas, guateques
campesinos, campamentos cafetaleros, en centros estudiantiles y
laborales, donde canta a la Revolución.
Acostumbrado a dejar en
décimas huellas de los triunfos de su pueblo, confía "en que cinco
raíces de los mangos del Titán, Cinco Patriotas que están
prisioneros del imperio, aunque se hunda el hemisferio, volverán,
volverán, volverán".
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