WASHINGTON, 3 de marzo (PL).—
La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos está
bajo la lupa por varios casos de torturas contra prisioneros que
involucran a sus miembros en Iraq y Afganistán, reveló hoy el
diario The Washington Post.
Según el periódico se están
investigado al menos una docena de acusaciones de maltratos contra
detenidos en ambos países, así como tres asesinatos de reos.
El Post cita un caso ocurrido en
noviembre de 2002, en Kabul, cuando un joven afgano fue desnudado y
obligado a dormir sin mantas encadenado al suelo.
Luego, los guardias locales, bajo
supervisión de la CIA, arrastraron al recluso por el piso de
concreto antes de encerrarlo otra vez, precisa.
El hombre falleció a consecuencia de
las bajas temperaturas y fue enterrado en un sitio desconocido sin
notificar a su familia.
El hecho de que este caso haya
permanecido oculto por más de dos años demuestra como la Agencia
mantiene bajo estricto secreto el tratamiento de los prisioneros,
señala el periódico.
Hasta la fecha, sólo un empleado de
la CIA ha sido inculpado por malos tratos a un prisionero en
Afganistán.
David A. Passaro enfrenta cuatro
cargos en un tribunal de Carolina de Norte en relación con la
muerte de Abdul Wali, ocurrida en 2003.
En diciembre de ese año fue removido
el jefe de la estación CIA en Bagdad por la muerte de dos iraquíes
que interrogaron oficiales de la institución.
Al parecer agentes del espionaje
estadounidense tienen que ver con el fallecimiento del general
iraquí Abed Hamed Mowhoush, quien, según una autopsia, murió
asfixiado y a causa de traumatismos físicos.
El presidente del Comité de
Inteligencia del Senado, el republicano Pat Roberts, se opuso la
víspera a una propuesta de los demócratas de realizar una
investigación especial sobre las denuncias de maltratos cometidos
por la CIA.
El escándalo de las torturas, que
estalló el pasado año, también involucra al Pentágono, e incluso
involucra al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
Al respecto, dos organizaciones
demandaron esta semana a Rumsfeld por su responsabilidad en las
vejaciones cometidas en Iraq, Afganistán y en la base
norteamericana de Guantánamo, sureste de Cuba.
El documento presentado a la justicia
destaca que los reclusos sufrieron golpizas severas y repetidas,
cortes con cuchillos, humillación sexual y amenazas de muerte.
Cuando las evidencias de que los
prisioneros estaban siendo torturados eran abrumadoras, Rumsfeld las
ignoró y permitió que esas prácticas continuaran, asegura el
texto.