Cuestionan doble moral de gobierno de Bush 
en tema derechos humanos

WASHINGTON, 3 de marzo (PL).— El reciente informe del Departamento de Estado norteamericano sobre los derechos humanos en el mundo es reflejo de la doble moral del gobierno del presidente George W. Bush en este tema, denuncia hoy el diario The New York Times.

En un editorial, el influyente rotativo se mofa de cómo el documento enfila su mirada hacia supuestas violaciones de los derechos ciudadanos en otros países, mientras pasa por alto los maltratos cometidos en ultramar por las tropas de Estados Unidos.

"De hecho, algunas de las prácticas que el informe etiquetó de tortura cuando se refirió a gobiernos extranjeros fueron en un momento dado aceptadas en los centros de detención bajo jurisdicción del secretario de Defensa Donald Rumsfeld", contrasta el cotidiano.

De acuerdo con The New York Times, también resulta paradójico que el reporte del Departamento de Estado critique al nuevo gobierno de Iraq por los abusos cometidos, y no haga referencia a que dicha Administración fue impuesta por Washington.

Y no sólo eso, sino que el reporte "castiga a las fuerzas de seguridad iraquíes por los mismos tipos de detenciones arbitrarias, tratamiento abusivo y torturas practicadas en cárceles del ejército estadounidense y prisiones del espionaje norteamericano", indica el diario.

Según el periódico, el controversial informe de la Administración Bush fue otro triste recordatorio del alto precio que Estados Unidos ha pagado por ignorar los derechos humanos fundamentales en Iraq, Afganistán y en la Base Naval de Guantánamo.

En este sentido, el Times también recuerda las cárceles secretas que mantiene la Agencia Central de Inteligencia allende los mares, y las presiones que realiza Bush para mantener prisioneros a estadounidenses, sin derecho a asistencia legal.

El rotativo destaca el caso del neoyorquino de origen puertorriqueño José Padilla, quien permanece detenido en Estados Unidos desde hace más de dos años acusado de ser "combatiente enemigo", sin que hayan presentado cargos en su contra.

Bajo esa misma etiqueta el gobierno del presidente Bush se ha atribuido el derecho de mantener en prisión a más de 500 personas en el enclave de Guantánamo, territorio cubano ocupado por Washington en contra de la voluntad de las autoridades de la isla.

La semana pasada un juez federal dictaminó que Padilla debía ser liberado si en 45 días no se le acusa de algún delito, sin embargo la Casa Blanca y el Departamento de Justicia hicieron caso omiso al fallo.

El lunes último el fiscal general Alberto González, defendió la posición del gobierno, al alegar que aún se busca información sobre las personas arrestadas para poder emprender contra ellas un proceso legal.

 

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