Ikeda, un japonés amigo de Cuba

José Mayo

Cuando hace casi cuatro décadas al maestro y quinto dan japonés Hoshu Ikeda, creador del estilo Jyoshinmon Shorin Ryu de Kárate-do, le preguntaron si estaba dispuesto a enseñar en Cuba su arte marcial, originario de Okinawa, no dudó en acometer tal empeño.

Su primera visita a Cuba se produjo en 1971 y a partir de entonces se han reiterado sus viajes para respaldar el desarrollo del kárate-do.

Actualmente Soshihan y noveno dan, Ikeda apuntó que la Distinción Mártires de Barbados, conferida recientemente por el INDER, representa para él una mayor responsabilidad, y el compromiso de continuar contribuyendo al desarrollo del deporte en Cuba, país con el cual su amistad y solidaridad se han fortalecido por ser testigo de que los cubanos no se rinden ni claudican en la defensa de su libertad y soberanía, no obstante las agresiones y amenazas de poderosos enemigos.

"No me canso de decir, dondequiera que estoy, que Cuba es un ejemplo de lo que es capaz de hacer un país pequeño —con gente grande en moral y patriotismo—, para establecer una sociedad más justa y humana."

Añadió que es posible que Cuba se ubique en un lugar cimero del olimpismo porque la práctica deportiva es un derecho de todos los cubanos, sin importar sexo, raza o procedencia social.

Precisó que los karatecas cubanos sobresalen en la modalidad de kumite (combate) debido a que poseen un sentido del movimiento que no se observa en otras latitudes, ni siquiera en Japón, situándose entre los mejores del planeta.

También manifestó que "los cubanos no solo son de primera línea en el kárate-do, sino también en otras artes marciales, según vi en la actividad por el aniversario 44 del INDER, en la Ciudad Deportiva, donde experimenté una de las mayores emociones de mi vida, al recibir la Distinción Mártires de Barbados".

 

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