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Raiza al volante de la moto 109
Nunca soñó ser de
la Motorizada de la PNR, pero hoy es una de las ocho mujeres que en
el país pertenecen a ese cuerpo
RENÉ CASTAÑO
En la familia de la
primer suboficial Raiza Hernández González no causó buena
impresión la noticia de que ella formaría parte del curso para
mujeres ofrecido por la Unidad Motorizada de la División de
Tránsito, de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Raiza
considera que aún prevalecen algunos prejuicios sobre el trabajo
de las mujeres en la Motorizada.
El hecho de que en la
moto la carrocería sea el propio conductor hizo llover los consejos
de sus allegados sobre el cuidado y manejo en la vía.
Años atrás solo
montaba bicicleta, ni siquiera soñaba con formar parte del cuerpo
motorizado, afirma la primer suboficial de 32 años, quien llegó
allí proveniente de un curso de agente de orden público de
Tránsito. Para los cubanos acostumbrados a tratar con los "caballitos",
agrega, la presencia de una mujer con el uniforme de la Motorizada
aún llama mucho la atención después de año y medio en la calle.
Con la moto 109, Raiza
trabaja fundamentalmente en los municipios del Cerro y La Habana
Vieja, definidos por ella como de un tránsito muy complicado. Allí
se desempeña, entre otras funciones, en los accidentes, sobre todo
en el croquis, las posiciones en que quedan los vehículos, las
lesiones de los conductores o las personas implicadas; a su juicio,
son experiencias fuertes.
En estos momentos en el
país trabajan alrededor de ocho mujeres en la Motorizada, y se
trata de situar, al menos, una en cada provincia. Algo que
seguramente sorprenderá a muchos, porque no es nada común hasta
ahora ver a las agentes de Tránsito en estas funciones.
Reconoce que todavía
algunos de los conductores se molestan porque es una mujer quien les
ordena detener la marcha y les impone la multa.
Los agentes de Tránsito
tienen la gran responsabilidad de corregir la mala educación vial
que a veces muestran algunos conductores. Son muchos los que ven en
el "caballito" al verdugo e ignoran que su función es la de
prevenir, evitar que aumenten los fallecidos y lesionados en la
vía.
Los oficiales de la
Motorizada no necesitan un expediente de años de trabajo para
hablar con propiedad sobre la educación vial. Raiza, con año y
medio en la moto, ya puede afirmar que no guardar la distancia
requerida entre vehículos es la medida más violada y la
contravención que causa más accidentes. En el horario pico de 7 a
9 de la mañana, añade, es cuando más infracciones se cometen.
La mayoría de las
personas que se mueven en bicicletas no respeta las leyes del
tránsito, asegura. Realizan cambios bruscos de vía, cruzan
inesperadamente por delante de los carros, y algunos, sobre todo
muchos jóvenes, se enganchan de camiones y "camellos". A quienes
son sorprendidos en esta última acción se les traslada a la
Unidad, donde se les llama la atención y se les comunica a sus
padres.
Raiza hace un reclamo a
todos los conductores para que cuiden sus vidas y las de los demás,
ya que las violaciones provocan muchos accidentes, a veces fatales.
La imagen de esta cubana
sobre la moto ya es habitual para su familia, y también para los
niños que estudian en la escuela de Daelée y Denia, sus hijas.
Todos hablan con admiración y orgullo de la muchacha de la
Motorizada. |