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Riendas en la mano izquierda
Como río crecido, el
pueblo uruguayo desbordó calles y plazas de Montevideo acompañando
al nuevo Presidente y a su Gobierno
Heriberto
Rosabal e Ismael Francisco (fotos)
Enviados especiales
MONTEVIDEO, 1ro de
Marzo.— Una marea humana sobre la que flotaban banderas uruguayas
y del Frente Amplio, y en que podía verse a menudo nuestra enseña
nacional, rodeó al presidente Tabaré Vázquez y al vicepresidente
Rodolfo Nin Novoa durante el trayecto entre el Palacio Legislativo,
donde hicieron sus juramentos ante la asamblea general de senadores
y diputados, y la Casa de Gobierno, en la que se efectuó el
traspaso presidencial.
La multitud aclamó a su nuevo Presidente.
El demorado tránsito
entre la multitud atrasó el programa en aproximadamente una hora, a
pesar de la custodia y del desplazamiento en automóviles.
Después de la ceremonia
de asunción en el Salón Rojo del Edificio Independencia (Casa de
Gobierno), de instalarse el nuevo gabinete y firmado el decreto que
pone en vigor el Plan Nacional de Emergencia Social, el presidente
Vázquez y sus ministros salieron al balcón principal frente a la
Plaza Independencia, donde cientos de miles de voces y manos se
alzaron cantando y coreando consignas, y agitando banderas.
Luego del Presidente, el
más ovacionado fue el veterano luchador izquierdista José Mujica,
presidente del Senado y confirmado ministro de Ganadería,
Agricultura y Pesca.
Entre la multitud, se
escuchó más de una vez "Cuba sí, yankis no", mientras fueron
centro de atención, entre los jefes de las cerca de 150
delegaciones extranjeras invitadas, los presidentes de Venezuela,
Brasil y Argentina.
El pueblo festejó desde
la noche anterior.
En la sesión
parlamentaria solemne, de jura o declaración de fidelidad
constitucional, el senador Mujica agradeció a la vida la
oportunidad de permitirle tomar juramento al primer Presidente de
izquierda de la historia de su país.
"Confío
en que el compañero Tabaré Vázquez será el presidente de todos
los uruguayos, y podrá responder a la esperanza e ilusión que el
pueblo pone en él", dijo Mujica.
En su discurso antes de
la investidura en la Casa de Gobierno, Tabaré Vázquez prometió
que este será el Gobierno de todos los uruguayos, sin distinción
de raza, edad, lugar de residencia, identificación ideológica,
religión, filiación política o condición social y declaró,
entre otros compromisos como primer mandatario, los de "combatir
implacablemente la corrupción" e "instrumentar políticas que
ofrezcan a nuestra gente posibilidades de trabajo decente".
También, en cuanto a
derechos humanos, promover una política activa porque "a 20 años
de recuperada la institucionalidad democrática aún subsisten zonas
oscuras", en lo que puede entenderse como una referencia a la
justicia que todavía reclaman las víctimas y familiares de muertos
y desaparecidos durante la dictadura.
Promover asimismo, dijo,
políticas educativas, científicas y tecnológicas que preparen a
hombres y mujeres, y especialmente a los jóvenes; la igualdad y
equidad de género; los derechos del niño y a la información, a la
cultura y a un medio ambiente seguro; escuchar a la ciudadanía,
dialogar con ella y rendirle cuentas.
Prometimos cambios y
haremos cambios, resumió.
El Presidente ya firmó el Plan
Nacional de Emergencia Social.
En política exterior
definió como principios la independencia, la adhesión al derecho
internacional "y especialmente el pleno respeto a la soberanía de
los Estados"; defensa y promoción de los derechos; la solución
pacífica de controversias; la no intervención, la
autodeterminación; el universalismo en las relaciones
internacionales y la defensa de la democracia.
Además, firme rechazo a
todo tipo de terrorismo y violencia; compromiso con el MERCOSUR y
con la integración. El Gobierno que hoy asume, precisó, quiere
más y mejor MERCOSUR.
Al final del discurso
invitó a los uruguayos a trabajar juntos en la construcción de un
Uruguay donde nacer no sea un problema, ser joven no sea sospechoso
y envejecer no sea una condena.
Justamente estos
planteamientos, entre los fundamentales que hizo Vázquez, son los
que ansían ver cumplidos quienes lo eligieron, que esta vez como
nunca antes confían en que las promesas no serán solo promesas.
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