Aires líricos de García Peña

A propósito de su exposición personal en el Centro Provincial de Arte de Granma, en Bayamo

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

Unos quieren ir a Bayamo a montar en coche; otros a compartir su arte. Así lo ha hecho Ernesto García Peña —y lo deberían hacer muchos otros en Bayamo o cualquiera de las ciudades del país fuera de la capital—, quien prestigia por estos días la galería del Centro Provincial de Arte de la provincia Granma, en Bayamo, con su exposición personal Te doy... y pinto, con la que añade una página lírica desde el dominio de lo visual a la poesía de los sentidos.

En esos trabajos, en los que cohabitan pinturas al óleo y en acrílico junto a grabados, se resume, en cierto modo, la estética de un artista que se ha forjado códigos muy propios a partir de las corrientes neofigurativas que marcaron una zona del quehacer plástico universal en la segunda mitad del pasado siglo.

La coherencia entre los planteamientos temáticos —el erotismo como posibilidad y realización— y su plasmación expresiva —figuras humanas, mayoritariamente femeninas, envueltas en transparencias y difuminaciones— es la clave para entender la poética de García Peña, en la que prima la sugerencia y la incitación fantástico-imaginativa por encima de toda precisión descriptiva y de toda preceptiva realista.

El cuerpo como metáfora, la cópula como imagen, la sensualidad como marca identitaria constituyen coordenadas de una factura orgánicamente propositiva original, aunque se reconozca una línea de continuidad en las artes visuales domésticas fecundada por nombres tan ilustres como los de Carlos Enríquez y Servando Cabrera Moreno.

El ejercicio pictórico de García Peña (Matanzas, 1949), quien por demás es un excelente dibujante, comenzó a consolidarse muy tempranamente, apenas egresado en 1976 de la Escuela Nacional de Arte.

A 29 años de su primera exposición personal —A la carga (1976) en la Galería Habana—, esta de ahora lo muestra quizás mucho más concentrado que nunca antes en hacer valer la indisoluble unidad entre oficio y expresión.

 

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