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Si la sequía continuara...
Alternativas para enfrentar lo peor
JUAN VARELA PÉREZ
Un plan de acción a
corto, mediano y largo plazos está en marcha para enfrentar la
tensa situación que origina en la economía del país y en el
abasto de agua a la población un periodo seco que se hace
interminable.
El 31 de diciembre
pasado la lluvia acumulada nacionalmente fue de 952 milímetros (mm)
o sea, el 69% del promedio histórico del año. Datos de archivo
reflejan que desde 1901 este ha sido el peor comportamiento de las
precipitaciones.
Como si fuera poco, el
2005 se inició con un enero muy seco. Los 44 mm reportados
equivalen a la mitad del promedio histórico del mes. Aunque las
tres regiones estuvieron por debajo, el 0ccidente no llegó siquiera
al 30%.
Jorge Luis Aspiolea,
presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, explicó
en entrevista para Granma que esa falta de lluvia se
manifiesta con fuerza en los embalses; estos, al finalizar enero,
tenían 1 983 millones de metros cúbicos menos que en similar fecha
del 2004. Hoy almacenan solo 3 071 millones de metros cúbicos, el
35% de la capacidad total.
Pinar del Río, Isla de
la Juventud y Cienfuegos son los únicos territorios al 50%,
favorecidos por los ciclones Charley e Iván. Es realmente de crisis
el panorama que presentan las presas de Camagüey, al 14% de
llenado, y Las Tunas, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Granma,
con menos del 30%.
De las 235 presas en
explotación, 114 no están siquiera al 25% de su aprovechamiento y
de ellas 41 por debajo del llamado "volumen muerto", o sea, que ya
no pueden utilizarse.
Esa es la cruda realidad
de hoy, dijo Aspiolea, pero lo más importante es que se conoce
dónde hacen falta las obras de mayor urgencia. Esto constituye,
agregó, uno de los objetivos de la Comisión Central de Gobierno,
que se mantiene al día en las dificultades de cada provincia y
municipio. Son inversiones muy costosas, y por ello hay que
establecer prioridades, pero se gestionan créditos y variantes para
ampliar el margen de respuesta.
Recordó que Cuba
enfrenta esta coyuntura desfavorable con recursos propios por no
disponer, como ocurre en otros lugares, de créditos del Banco
Mundial o del Banco Interamericano, y lo más significativo es que
hemos aprendido a vivir sin esas instituciones.
Informó que en los
últimos meses, en obras de infraestructura se han invertido más de
20 millones de dólares.
Aspiolea señaló que el
plan de acción y las medidas del Gobierno y los 20 organismos
integrantes de la Comisión Central, se encaminan a enfrentar la
peor variante: que el 2005 sea otro año seco, aunque todos
abrigamos la esperanza de que no suceda, puntualizó.
En este mundo donde
tantos irresponsables atacan la naturaleza, conspiran contra ella y
le crean conflictos y trastornos al medio ambiente, hay zonas en que
llueve torrencialmente y dejan miles de víctimas y cuantiosos
daños materiales, en otras ocurre lo que a nosotros: las sequías
se reiteran. Mencionó los casos de Argelia y de importantes
regiones de China, obligadas a dedicar sumas millonarias en
inversiones para desalinizar el agua de mar.
Por su baja
disponibilidad de agua (tenemos uno de los promedios más bajos por
habitante) los cubanos estamos, subrayó, obligados a elevar la
cultura del ahorro y , como sucede ahora, aprovechar la
inteligencia, y las iniciativas para proteger ese insustituible
recurso.
Estudios de los
especialistas indican que el 50% del agua se pierde por diferentes
vías. Estas van desde los salideros en las redes —en la capital
existen de forma permanente unos 2 000— y los accesorios de las
viviendas en mal estado, hasta el derroche en algunos centros de
trabajo (industrias, hoteles...)
Hay señales optimistas
de cuánto se puede lograr. El polo turístico de Guardalavaca, en
Holguín, consumía antes de la sequía 2 200 litros de agua por
habitación, y en la actualidad, sin dañar el servicio, promedia
menos de 1 000. La fábrica de cerveza Tínima, en Camagüey, y en
plantas de la industria alimentaria, también logran reducciones
sensibles. Resultados como estos que pueden generalizarse, acotó,
deben ser permanentes y no simple respuesta a una necesidad
transitoria.
La dirección del país
y personalmente el Comandante en Jefe Fidel Castro, señaló
Aspiolea, siguen paso a paso la situación y ponen en función de
atenuar los daños los recursos disponibles. Hay, además,
alternativas para enfrentar lo peor.
Muestra de ello es que
además de las obras en ejecución, de las que están en fase de
aprobación y las que se proyectan, los carros-cisterna que
abastecen a la población afectada por la sequía (1 834 232
personas) dan 7 179 viajes diarios, en los cuales gastan diariamente
50 725 litros de combustible.
Fuentes de abasto a la población: problemas y soluciones
Doce de los 73 embalses
que abastecen a la población se encuentran fuera de servicio por
estar agotados, y de ellos 23 tienen menos de 120 días de cobertura
(agua que le queda para ese tiempo). O sea, el volumen de lo
almacenado en esas instalaciones no es suficiente para garantizar la
entrega de agua hasta el cierre de mayo o inicios de la primavera.
Cinco provincias presentan, según los estudios del Instituto
Nacional de Recursos Hidráulicos, la situación más crítica.
CIUDAD DE LA HABANA: Del
sistema La Coca-La Zarza-Bacuranao que surte al Este de la capital,
solo Bacuranao tiene posibilidad de entregar 200 litros por segundo
de los 600 que debe procesar la planta potabilizadora al estar secas
La Coca y La Zarza. Por esa razón 20 200 habitantes de los
municipios de Guanabacoa y Habana del Este reciben hoy el agua en
pipas. La conductora de seis kilómetros que se monta rápidamente
entre Bacuranao y la planta de filtro, representará un alivio para
esos vecinos. La cuenca Almendares-Vento que adicionalmente tributa
para La Habana Vieja y Centro Habana 1 400 litros por segundo,
apenas llega a 510. En Ciudad de La Habana pasan actualmente de 100
000 habitantes los que reciben el servicio mediante carros-cisterna.
VILLA CLARA: Al estar agotadas las presas Agabama y Palmarito, la
ciudad de Santa Clara depende solo de la Minerva. De ahí la
necesidad de alargar el ciclo de entrega entre cuatro y seis días.
CAMAGÜEY: Los embalses Tínima y Amistad Cubano-Búlgara están
totalmente deprimidos. Por eso el abasto de la ciudad capital
descansa hoy en Pontezuela y Caonao. El agua almacenada les da para
36 y 92 días, respectivamente. Para aliviar la situación de las
224 600 personas afectadas se construyen una estación de bombeo y
una conductora de unos 18 kilómetros de longitud desde la presa
Máximo. LAS TUNAS: Del sistema hidráulico que abastece a la
ciudad, las presas El Rincón y Cayojo disponen de agua para 25 y 71
días, respectivamente. El número de personas (60 000) con
privaciones en ese servicio debe incrementarse en las próximas
semanas. La cuenca subterránea La Cana que suministraba 240 litros
por segundo en septiembre pasado, lo redujo a 180. Las obras de la
estación de bombeo y la conductora desde el canal Cauto del Paso
Derecho, con unos 22 kilómetros de longitud hasta la presa El
Rincón —en ambas inversiones se trabaja intensamente—, deben
aliviar este difícil panorama. HOLGUÍN: Las presas Güirabo y
Gibara, suministradoras de agua a la ciudad, están agotadas y
Cacoyugüín apenas dispone de agua para 19 días. En este momento a
los holguineros les llegan 500 litros por segundo desde río Cauto
mediante la conductora de 52,8 kilómetros y tres estaciones de
bombeo. Actualmente 279 000 personas afrontan problemas con el
servicio.
Calidad de los tubos avileños
Los
tubos plásticos fabricados en Ciego de Ávila pasan exitosamente la
prueba del tiempo y de la calidad en obras hidráulicas de
envergadura. Pero esta planta tiene un tope de capacidad instalada
de 450 kilogramos de materia prima por hora (con ella se pueden
fabricar diariamente 168 metros de tubos de 800 milímetros de los
utilizados en la conductora de Holguín). Por eso cuando se
concibió la conductora de Holguín, de 54 kilómetros, el país se
vio precisado, en aras de ganar tiempo, a contratar con dos empresas
italianas 20 kilómetros de esa tubería: 12,6 en una y 7,4 en la
otra.
El plan original era
terminar la inversión en agosto del 2004 antes que se agotaran, por
la fuerte sequía, las presas Gibara y Güirabo. Esto último
ocurrió así, pero no lo primero.
Todo marchaba bien hasta
el momento de las pruebas, entonces sucedió lo inesperado. La firma
italiana que debía suministrar los 12,6 kilómetros engañó al
utilizar una materia prima que, por su baja calidad, no era la
estipulada en el contrato. Esto originó problemas con esos tubos y
continuadas roturas, más los consiguientes salideros que no solo
impedían la normalidad en el trasvase de esa agua, sino que ponían
en duda la calidad de los trabajos y el gran esfuerzo que se hizo en
esta inversión.
Por las vías legales se
ha establecido demanda contra esa irresponsable empresa.
Mientras, los tubos
avileños y de la otra empresa foránea afrontaron sin dificultad la
puesta en marcha. El asunto se hizo difícil pues no había forma de
encontrar una pronta solución. La planta de Ciego de Ávila y su
colectivo asumieron la fabricación de los 12,6 kilómetros que,
poco a poco, fueron utilizados en reponer los defectuosos. Ese es un
compromiso ya casi cumplido.
El Estado cubano estudia
la posibilidad, a partir de tal experiencia, de invertir en el
montaje de otra planta de tubos, de más capacidad, y de una
tecnología similar a la avileña. Con ella se cubrirían las
necesidades del país. Esta tuvo su gran reto cuando suministró la
tubería que se empleó en la conductora de Pilón y en la de 40
kilómetros de Cayo Santamaría. Esto garantizaría el suministro
estable y de calidad de un insumo fundamental para este tipo de
obra. |