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Una mañana con Naborí y el recuerdo de Valiente
Walkiria
Figueroa Enríquez
El
Poder Popular del municipio de San Antonio de los Baños se unió a
los agasajos que recibe Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí, al concederle
ayer el sello Fundación de la Villa del Ariguanabo, en la jornada
final de la XIV Feria del Libro en la provincia de La Habana.
La sala de presentaciones
Félix Pita Rodríguez fue además el escenario para el desarrollo del
coloquio La controversia del siglo: memoria contra el olvido, y
recordar el suceso cultural protagonizado por Naborí y Ángel
Valiente en 1955, cuyos versos recoge el libro Décimas para la
historia, de la Editorial Letras Cubanas.
El volumen fue puesto a
disposición de los lectores junto con Cristal de aumento, del
propio Naborí, y de la revista cultural habanera Habáname.
"La
mayoría de las personas nos veían a Valiente y a mí como rivales;
sin embargo, éramos entrañables hermanos unidos por el amor a la
Patria", expresó Orta Ruiz, quien agregó que esa controversia no fue
un duelo, "sino un diálogo fraternal donde ambos denunciamos la mala
situación del país en aquel entonces."
Agradeció al pueblo de la
Villa del Humor y a los familiares de Valiente, allí presentes, la
oportunidad que le brindaban para recordar y rendir tributo de
admiración al que calificó como uno de los más grandes repentistas
cubanos.
Aquel encuentro poético,
el de mayor concurrencia en la Cuba de entonces, tuvo dos momentos. El
primero se desarrolló en el teatro del Casino Español de San Antonio
de los Baños, el 15 de junio de 1955, y el amor, la muerte y la
libertad fueron los temas propuestos por el jurado, el cual dictaminó
empate.
Ese fue el motivo por el
que el 28 de agosto del propio año se reanudara la porfía en el
estadio capitalino Campo Armada. Sobre el campesino y la esperanza
versaron las improvisaciones. Naborí resultó ganador, pero este
veredicto nada quitó ni nada sumó a la calidad y el cariño que el
pueblo les profesaba a los dos artistas.
El trofeo de plata que le
fuera entregado a Naborí, no se conserva pues fue donado por él en
1959 para engrosar los fondos de la causa revolucionaria, pero queda
el mejor testimonio: las décimas mismas, patrimonio de la cultura
cubana y de la poesía hispánica.
ARTEMISA DE LOS LIBROS
La Feria fue nuevamente en
Artemisa la fiesta que todos esperaban. Una para todos, todos para
una, la entrañable frase de los mosqueteros de Dumas, cobró realidad
en esta villa habanera, donde las instituciones locales se pusieron al
servicio del suceso cultural para habilitar espacios, movilizar
público y estimular la presencia de los más diversos sectores de la
comunidad en la presentación de libros y el encuentro con autores.
Entre los momentos más
esperados por los artemiseños estuvo la cita con Marta Rojas, a quien
mucho aprecian por sus testimonios sobre la gesta del Moncada,
íntimamente vinculada a la historia de la localidad. Marta, la
novelista, develó "secretos" de su escritura, mientras los seguidores
de su periodismo adquirieron La maleta perdida, un libro
reportaje suyo sobre un curioso percance de Alejo Carpentier.
En Artemisa, por demás,
se ama a la historia patria. De ahí la acogida que se le dispensó al
libro de la editorial Unicornio que reúne el epistolario de Rubén
Martínez Villena, curado por el investigador Carlos Reig, y
presentado por la doctora Adelina Rojas. (P. de la H.)
WILLIAM GÁLVEZ EN
MATANZAS
El general de brigada
William Gálvez incrementó su aporte al tesoro literario nacional con
dos títulos que trajo a la Feria en Matanzas. Se trata de Otro
jinete apocalíptico, novela basada en hechos reales, sobre la
presencia de la mafia de los Estados Unidos en Cuba, y El
Guerrillero Heroico, Che en Bolivia, publicados por las
editoriales Letras Cubanas y Ciencias Sociales, respectivamente.
Víctor Fidel Gaute
López, primer secretario del Partido en la provincia, asistió a la
presentación de dichos títulos en la Feria matancera. (Ignacio
López Marrero).
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