Pasaje a las nubes

ORFILIO PELÁEZ

Al doctor Daniel Martínez Castro, jefe del Centro de Física de la Atmósfera del Instituto de Meteorología, el comienzo del 2005 le ha traído uno de los mayores retos de su carrera profesional.

Los investigadores Daniel Martínez, Carlos Alberto Pérez y Félix Gamboa explican las características de las nubes idóneas para la siembra.

Ante la persistencia de la severa sequía, que de manera particular azota a las provincias orientales y avanza hacia el centro y occidente, el país tomó la decisión de reanudar los trabajos experimentales relacionados con el incremento artificial de la lluvia.

Foto: ALDO MEDEROSEl doctor Daniel Martínez ubica en el mapa el polígono experimental que radicará en Camagüey.

El proyecto científico buscará confirmar la efectividad de este método para obtener cantidades adicionales de precipitaciones en áreas extensas y será ejecutado por especialistas de esa dependencia en estrecha colaboración con el Centro Meteorológico de Camagüey.

HISTORIA DE UN PROYECTO

La repetición frecuente de procesos de sequía en el oriente cubano motivó que en 1981 se creara el Grupo Nacional de Lluvia Provocada, cuya finalidad era desarrollar diferentes etapas de investigaciones, dirigidas a demostrar los posibles beneficios prácticos de ese complejo proceder, consistente en "sembrar" sistemas de nubes convectivas con sustancias químicas para estimular los procesos de precipitación.

Según recuerda el doctor Daniel Martínez, los primeros estudios comenzaron en 1978, pero es en el transcurso de la década del ochenta del pasado siglo que alcanzaron mayor auge. Así de 1982 a 1991 se puso en marcha un programa experimental en la provincia de Camagüey, con el apoyo de la extinta Unión Soviética, para evaluar si las nubes del lugar respondían con más lluvia al depositarles el yoduro de plata.

Aunque la parte final de la investigación quedó inconclusa en 1991 y no se pudo demostrar la efectividad del método en un área extensa de la geografía cubana, los trabajos permitieron conocer el tipo de nube en el que se debe "sembrar" (aquellas del tipo cúmulo en desarrollo con alturas en sus topes entre 6 y 8 kilómetros), la época más favorable, cuál reactivo usar, en qué concentraciones, y otros elementos importantes. Junto con estos experimentos se efectuaron en el mismo periodo campañas operativas de incremento artificial de la lluvia en Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo, Las Tunas y Granma.

Incluso, hay un antecedente interesante sobre el empleo de lluvia provocada para combatir un incendio forestal de grandes proporciones en la Ciénaga de Zapata, en mayo de 1986.

Pudo estimarse que, como promedio, era posible obtener un incremento de lluvia en alrededor de un 60% en las nubes sembradas con yoduro de plata, en comparación con las no estimuladas, pero todavía faltaba investigar qué incremento de lluvia se produciría en el caso de estimular todas las nubes posibles en un área de miles de kilómetros cuadrados.

VIGÍAS DEL CIELO

En Camagüey radicará de nuevo el polígono de pruebas para el experimento de siembra masiva de nubes, que esta vez se extenderá a toda la provincia.

Como bien explica el doctor Martínez Castro, esa operación requiere de condiciones atmosféricas apropiadas, es decir, solo puede hacerse si existen las nubes del tipo cúmulo antes mencionadas, porque hasta ahora la ciencia es incapaz de crear nubes artificiales. De ahí que la etapa del año más idónea sea entre finales de mayo y octubre.

A partir de los datos aportados por las observaciones de superficie, los radiosondeos de la atmósfera, el pronóstico del tiempo y las informaciones del radar meteorológico, los especialistas evaluarán el momento de comenzar la misión en cada uno de los días de trabajo.

Para ello se utilizan aviones bimotores que vuelan por encima de la nube previamente seleccionada o la penetran, dejando caer dentro de ella los cartuchos de yoduro de plata.

Dicho reactivo químico ayuda a congelar las gotas de agua líquida que todavía permanecen en ese estado en el interior de la nube, aun cuando la temperatura oscila entre 0 y -20oC.

Al activarse tantos núcleos de congelación, la nube adquiere más energía al liberar calor latente, crece en altura y extensión, y precipita mayor cantidad de lluvia.

Los investigadores Carlos Alberto Pérez Sánchez y Félix Gamboa Romero, del Centro Meteorológico de Camagüey, explicaron que el yoduro de plata se utiliza en muy baja concentración, y no causa daños al medio ambiente.

Entre los países con mejores resultados en los trabajos de incremento artificial de las precipitaciones figuran Estados Unidos, China, Rusia, Australia, Sudáfrica e Israel, mientras en los Emiratos Árabes Unidos se ejecuta uno de los proyectos más promisorios.

 

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