Celima Bernal

Yolanda Millet Hernández, de Guantánamo, fue a visitar a unos amigos al campo. Allí escuchó dos palabras que le causaron asombro: zorollo y trasijado. La señora de la casa se excusó de que los plátanos estaban zorollos. Así aparece registrada. Significa blandos, tiernos. El vocablo procede de una voz latina que quiere decir tardío. Le contaron que un chivito de la familia se había perdido, y había regresado a los dos días, trasijado. Sí, que tenía las ijadas recogidas a causa de no haber comido o bebido en mucho tiempo. Figuradamente se dice del que está muy flaco. Así es que ya ve, Yolanda, no hubo ningún error en ello.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir