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Vigía del estilo y la
poesía
Una mirada al
incomparable libro artesanal matancero donde publican grandes
literatos y debutan jóvenes escritores
IGNACIO LÓPEZ MARRERO
 MATANZAS.—Vigía
siempre lleva un estante diferente a la Feria Internacional del Libro,
pero su empeño es mostrar a los lectores la mirada artística de una
Editorial, este año muy diferente, con muchas insinuaciones, verdades
y ternura.
La renovada muestra toma
de los 20 títulos publicados en el 2004, suficientes para un
colectivo de 15 personas que los confecciona a mano con materiales
rústicos como la caña brava, yagua, arena e hilos que, engarzados
con las técnicas de iluminación, hacen de estos libros verdaderas
joyas.
A ese peculiar repertorio
agrega tres ya concluidos, de renombrados escritores y noveles
autores, confirma la licenciada Agustina Ponce Valdés, directora de
la prestigiosa entidad cultural.
Incluye una obra del poeta
Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) y el estreno de un debutante en
las letras, el violinista Ángel Martínez, de la Orquesta Sinfónica
de Matanzas.
Aparecen, entre otros,
ejemplares de consagrados como Nancy Morejón, la narradora
cubano-americana, Ruth Behar, y se presenta la primera coedición de
Vigía-Editorial Atril, del sello discográfico Abdala. No faltan el
último número de la revista Vigía y traducciones de poetas
franceses clásicos.
¿QUÉ ES VIGÍA?
Desde una ventana del
antiguo edificio editorial situado en el corazón del casco histórico
matancero, se disfruta la imagen del río San Juan, predios que miran
a la amplia bahía y a muchos puentes de la ciudad.
A Agustina le parece que
un panorama como ese estimula a hacer las obras que luego ponen a
disposición del público: "Es el paisaje, el misterio de la
matanceridad que nosotros, artesanos, disfrutamos todos los días".
Ella recuerda una
sentencia del poeta Eliseo Diego, "les dejo el tiempo, todo el tiempo",
que sigue vigente para un equipo que no produce por cumplir un plan,
sino porque está enamorado de cada prototipo y cree en lo que hace.
Ese legado contiene como
idea básica la eterna búsqueda, entre los jóvenes, de los
desconocidos escritores y los grandes escritores para publicar sus
creaciones en libros artesanales, incomparables.
Los primeros momentos
trascendentales de la alta casa de las letras y la magia, narra
Agustina, ocurrieron en los años 1991 y 1992, cuando editaron los
libros Créditos de Charlot y Poemas de mayo y junio, de Cintio
Vitier y Fina García Marruz, respectivamente, ambos Premios
Nacionales de Literatura.
Esas obras, precisa,
dieron a conocer a la Editora en el país. Un despegue en el que mucho
tuvo que ver la mirada de Eliseo Diego, que confió en nuestra empresa
y promovió la publicación aquí de obras inéditas de otros grandes
de la literatura cubana.
El libro de Vigía tiene
como diseñador principal a Rolando Estévez, relevante escenógrafo y
artista que durante 20 años ha permanecido en la Editorial, sin ser
plantilla y trabajando gratuitamente.
Desde el punto de vista
plástico, reconoce la directora de la editorial, él sentó las bases
que los distinguen. Son volúmenes que ocupan un espacio, describe
Agustina, se proyectan con relieves y, ya que presentamos a los
lectores voces nuevas de la literatura, también requieren de un
diseño diferente.
Nunca se reeditan, son
casi exclusivos y buscados, como obras de arte al fin, y se
confeccionan solo 200 copias de cada libro.
Es un privilegio para
nosotros, concluye, que ejemplares de Vigía se expongan en el Museo
de Arte Moderno de New York, donde se atesora las mejores creaciones
artísticas del mundo contemporáneo.
Eso significa que los
miran y aprecian como algo que nosotros queremos: un libro-arte.
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