MANAGUA, 5 de febrero (PL). — El
termómetro de la tensión social subió hoy varios grados en
Nicaragua, tras conocerse la intención del gobierno de ilegalizar
la huelga de los maestros, y la decisión de los docentes de
recrudecer las acciones e ir a un paro indefinido.
Una vez oficializado el veredicto por
parte del Ministerio de Trabajo, decisión que podría conocerse en
las próximas horas, el titular de Educación tendrá luz verde para
retener los sueldos y despedir a los huelguistas.
"Cuando una huelga es ilegal
tiene sus consecuencias (...) Está el despido de los trabajadores y
si cometen cualquier indisciplina o agresión, es motivo de despido.
Sólo cuando la huelga está legal ellos están protegidos",
anticipó la inspectora Juana Moreira.
Los educadores, por su parte,
proclamaron que no darán "ni un paso atrás".
En huelga desde seis días, los
docentes alertaron que tomarán las calles de las principales
ciudades del país hasta tanto sus peticiones sean atendidas.
"La marcha nacional del martes
nadie la detiene" (...) La huelga es indefinda", advirtió
el secretario general de la Asociación Nacional de Educadores de
Nicaragua (ANDEN), José Antonio Zepeda.
El sindicato exige que el aumento de
705 córdobas (43 dólares) aprobado por la Asamblea Nacional le sea
incorporado a su sueldo, pero el gobierno del presidente Enrique
Bolaños solo les ofrece un bono de 433 córdobas.
El Ejecutivo alega que acceder a las
demandas representaría romper con los acuerdos alcanzados con el
Fondo Monetario Internacional (FMI), que amenazó con retirar la
ayuda económica si el déficit fiscal de 2005 sobrepasa los 624
millones de córdobas.
Sis mil 500 planteles, de los siete
mil 100 existentes en Nicaragua están cerrados, de acuerdo con
ANDEN, uno los cuatro gremios del sector educacional en el país y
principal organizadora del paro.
Se calcula en un millón 200 mil la
cantidad de alumnos que siguen sin recibir clases desde el 31 de
enero pasado, fecha en que se inició el curso académico.
La huelga del magisterio cuenta con
el apoyo incondicional de la Federación de Estudiantes de
Secundaria, que se prepara no solo para marchar el 8 de febrero
próximo, sino que anunció la toma de los planteles.
Los trabajadores de la Salud, que
este viernes depusieron un paro escalonado por considerar
satisfechas sus demandas con la publicación de la ley de
presupuesto, también fueron convocados a la protesta de la semana
próxima.