El 4 de febrero partió en dos la historia de Venezuela

Ventura de Jesús 
enviado especial

APCARACAS, 4 de febrero.— Pese al infortunio de la acción revolucionaria, los venezolanos debieron sentirse aliviados con aquella frase de Hugo Chávez: "Por Ahora". Con su instinto proverbial de sabiduría, el pueblo alcanzó a darse cuenta de que la expresión era algo más que una puntada de ironía.

La oligarquía no reparó entonces en la inconveniencia de presentar a Hugo Chávez ante las cámaras de televisión para satanizar al supuesto perdedor, quien había protagonizado la acción militar de aquel 4 de febrero de 1992.

Chávez asumió la responsabilidad del Movimiento Cívico Militar que buscaba derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez, y aceptó la propuesta de hacer una alocución pública. No se veía derrotado. Se sentía seguro y con bastantes ilusiones. Sabía que tarde o temprano se cumpliría el compromiso ineludible con la Patria. Por eso se atrevió a aceptar el revés: "Por ahora", dijo entonces.

No haber podido conseguir su objetivo no frustró su entusiasmo ni el propósito de volver a la carga.

Contrariamente a lo que el gobierno y la oligarquía procuraban, las breves palabras de Hugo Chávez surtieron un efecto positivo para la causa revolucionaria. Algunos días después de la insurrección las encuestas revelaban que el 60 por ciento de la población respaldaba al teniente coronel.

Los historiadores aseguran que en realidad el discurso de aquel día fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República pocos años después.

Se ha preparado un golpe de Estado, dijo a la nación Carlos Andrés Pérez (el demagogo que había hipotecado al país) a través de los estudios de Venevisión. Y sí, fue un golpe, pero un contundente golpe al mismísimo mentón de la oligarquía, aseguran los bolivarianos. "Algunos todavía nos llaman golpistas, pero éramos un movimiento revolucionario y patriótico", dijo Chávez al hablar este viernes al pueblo que en movilización popular se congregó en el Museo Histórico Militar, en la parroquia 23 de enero, para conmemorar el Día de la Dignidad.

Golpistas son los que se arrodillan ante el imperialismo y se unen a la oligarquía para aplastar al pueblo, comentó el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

El mandatario recordó que el sacrificio del día 4 de febrero de 1992 encendió la llama de la Revolución. Nos levantamos para reclamar dignidad y Patria, y desenvainamos la espada en defensa de las soberanías sociales siguiendo el mandato de Bolívar. "Todo valió la pena", recalcó.

Al hacer el recuento de cómo se fraguó aquel proceso, hizo hincapié en que no fue nada improvisado ni un arranque emocionado. Fue un parto difícil que se fue gestando con el tiempo; 20 años de forja, dijo.

El Caracazo, comentó, aceleró la conformación de un cuadro objetivo y subjetivo que determinó la acción. Aquel 27 de febrero de 1989 el pueblo dio un ejemplo de conciencia popular y entregó la sangre de varios de sus hijos.

Chávez insistió en fue el pensamiento de Bolívar y de otros próceres la nutriente de la insurrección revolucionaria del 4 de febrero de 1992, explicó tras reiterar que la fuerza impulsora resultó la pobreza del pueblo y el dolor de la Patria.

Al recordar el saldo de la rebelión, el líder bolivariano expresó que no había logrado su objetivo, pero solo por entonces, cuestión de tiempo, dijo en alusión a su frase de: "Por ahora". Aquellos sueños van cristalizando aunque es precisamente en este momento cuando hay Revolución por delante, precisó.

Y remarcó el significado de la gesta. "El 4 de febrero de 1992 un rayo partió en dos la historia venezolana".

 

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