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Las insólitas observaciones de Andrés Poey
ORFILIO PELÁEZ
Tras
una primera quincena sin usar abrigos, las condiciones invernales se
impusieron al comenzar la segunda mitad de enero en gran parte del
país y han persistido de manera ininterrumpida hasta los últimos
días.
Así, la madrugada del
viernes 21 del pasado mes resultó la más fría de la presente
temporada al marcar el termómetro una mínina de 4,2 grados en
Aguada de Pasajeros, mientras en otras localidades del occidente y
centro hubo reportes entre 5 y 7 grados.
Si bien estos valores
son significativamente bajos y llamaron la atención de muchos
jóvenes, quienes tengan más edad recordarán inviernos muy
notables en las décadas del 30, 40, 50, 60 y 70, del pasado siglo
XX, los cuales, salvo en muy contados años, casi desaparecieron en
los siguientes decenios.
Varios ejemplos avalan
la afirmación anterior. El 28 de enero de 1940 ocurrieron
temperaturas en extremo bajas en el occidente cubano, y aunque la
más difundida fue la de 2 grados Celsius en Rancho Boyeros, en las
afueras de la capital, no se descarta que se hayan producido
registros similares en puntos de la llanura Habana- Matanzas.
Otra fecha para recordar
es la del 11 de enero de 1970, cuando en el poblado de Güira de
Melena bajó a 1,8 grados ( la más baja en 50 años en ese
momento); a 2,5 en Tapaste; y a 2,9 en la ciudad de Santa Clara.
Ese propio día en la
estación de Casablanca, sede del Instituto de Meteorología, la
temperatura descendió hasta los ¡8,5 grados !, que todavía es el
record histórico de frío en la capital.
Apenas un año después,
el 21 de enero de 1971, en el central Puerto Rico Libre, en Unión
de Reyes, se reportó una mínima de 1,0 grado y los campos de caña
amanecieron cubiertos por escarcha. Indio Hatuey tuvo 1,2; Güines
2,1 y Jovellanos, 2,4.
El actual record
nacional de frío es de 0,6 grados Celsius, y se estableció en el
poblado habanero de Bainoa el 18 de febrero de 1996.
Sin embargo,
observaciones hechas por el sabio Andrés Poey y Aguirre ( 1825-
1919 ), precursor de la meteorología científica en Cuba, sugieren
que en nuestro país pudieron ocurrir en épocas pasadas
temperaturas inferiores al récord de 0,6.
Al revisar un trabajo
investigativo sobre la obra de ese eminente hombre de ciencia,
escrito por el meteorólogo cubano Roberto Ortiz Héctor, fallecido
hace unos años, encontramos que Poey señala una serie de
observaciones hechas por el Barón Alejandro de Humboldt durante su
visita a nuestro archipiélago en 1800, referentes a heladas de
varias líneas de espesor ocurridas en las cercanías de La Habana,
con temperaturas muy próximas, e incluso, iguales a cero grado.
Poey comenta también el
notable invierno de 1845, que produjo escarcha en las afueras de
Santiago de Cuba, fenómeno realmente imposible de imaginar por los
cubanos de hoy. Dice, además, que en San Diego Nuñez, a 28 leguas
de La Habana, "se congeló el aceite del alumbrado".
Lo más insólito de sus
anotaciones, es que cita el caso de una posible nevada en Cuba, al
expresar que en enero de 1852 había visto caer nieve en la cima de
una montaña en Pinar del Río.
Si sucedió así, es
algo verdaderamente difícil de comprobar. Por lo pronto, la
mayoría de los especialistas coinciden en calificar de muy remota
la probabilidad de que pueda nevar en la Isla, pues ello solo
pudiera ocurrir bajo condiciones meteorológicas extremas. |