MÉXICO, 1 de febrero (PL).—
Aunque oficialmente se dio por terminado, el diferendo que en los
últimos días generó fricciones entre los gobiernos de México y
Estados Unidos, continúa hoy levantando polvo en la opinión
pública nacional.
Medios de prensa mexicanos resaltan
hoy, algunos en sus primeras páginas, las críticas formuladas por
el presidente Vicente Fox a lo que consideró una alerta "un
poco escandalosa", lanzada por el Departamento de Estado y el
embajador estadounidense aquí.
El gobernante se refería a sendas
notas difundidas la pasada semana, en las cuales se alertaba a los
ciudadanos norteamericanos sobre la creciente violencia en la
frontera norte de México a causa de la lucha entre cárteles del
narcotráfico.
Además, criticaban la incapacidad de
las fuerzas del orden público mexicanas para enfrentar esta
situación, así como lo que describieron como fragilidad e
ineficacia del sistema judicial mexicano.
Durante un recorrido este lunes por
Baja California, Fox aseguró que la frontera sigue como siempre,
tranquila y sumamente activa, y señaló que el llamado de Estados
Unidos había sido un poco escandaloso.
Reiteró asimismo que el diferendo
que provocaron esas advertencias había terminado ya y manifestó la
disposición de su gobierno a seguir trabajando con la vecina
nación "como amigos, vecinos y socios".
Sin embargo, analistas locales
consideran que lejos de haber terminado, los roces con Washington
pueden estar comenzando.
El aviso de Estados Unidos es una
advertencia y puede constituir un anticipo de la relación que, en
un segundo mandato, pretende el gobierno de George W. Bush con
México: "convertir los lazos de amistad en auténticos nudos
de vecindad", según el diario Reforma.
La Casa Blanca, agregó la
publicación, opta por una alternativa: presión en vez de
cooperación. El maltrato que años atrás recibió Colombia, ahora
se le quiere aplicar a México, alertó.