| Los mármoles se rompieron
ORLANDO GUEVARA NÚÑEZ
Dos fechas marcan en Santiago de Cuba momentos de ruptura de los
mármoles que en bustos y estatuas de José Martí aprisionaban sus
ideas.Una, el ataque al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953.
Otra, el 28 de enero de 1960, cuando esa antigua fortaleza militar
fue convertida en escuela.
En la Ciudad Escolar 26 de Julio han cursado estudios hasta la fecha más de 90 000 alumnos.
El día 9 de enero de 1960, el Comandante en Jefe Fidel Castro
iniciaba personalmente la transformación de la instalación. Y un
arduo trabajo de los constructores, 19 días después, la entregaba
lista para su nueva función.
Nora Pierre Dolorís, directora del centro escolar desde 1965 hasta 1990.
Más de 10 000 santiagueros se concentraron el día de la
inauguración en el polígono moncadista para ser testigos del
suceso. Allí estaban Fidel, Raúl, el presidente Osvaldo Dorticós
y el ministro de Educación, Armando Hart. Todos hablaron en el
histórico acto.
El ardiente sol santiaguero no se perdió el espectáculo de los
niños alegres ante el preciado regalo. Un helicóptero lanzaba
flores sobre la muchedumbre.
La emoción era indescriptible. Se asistía a la desaparición de
una fortaleza, hasta el primero de enero de 1959 símbolo de
opresión, de torturas y de muerte, y al nacimiento de una escuela
para los niños.
MOMENTOS IMBORRABLES
Entre los hechos de esa mañana del 28 de enero de 1960, algunos
viven con fuerza de presente en la memoria del pueblo cubano. El
momento en que Raúl arrió la bandera cubana que representaba a la
fortaleza, se la entregó a Armando Hart y esta fue izada de nuevo
por los niños, presidiendo ahora la escuela.
También las palabras de Raúl recordando a su jefe inmediato
durante el asalto del 26 de Julio, hecho prisionero y asesinado en
la acción, José Luis Tassende."Momentos antes de partir hacia
el ataque frontal de lo que hasta hace poco era temida fortaleza, me
decía recordando a una niña de meses que en una cuna había dejado
en La Habana: Si muero, ocúpate de mi hija". Y
levantando en sus brazos a la pequeña, exclamó: ¡Y hoy aquí,
Temita, mira la obra de tu padre!
Las lágrimas de la niña se fundieron con las de muchos y fueron
otra razón más para odiar el pasado, amar el presente y construir
un futuro mejor.
La conversión de esta fortaleza en escuela fue calificada por
Fidel como Una toma del Cuartel Moncada sin sangre.
Y argumentó sobre el significado del cambio. "Ahora, cuando
el pueblo es quien defiende a la Revolución, no necesitamos
fortalezas, lo que necesitamos son escuelas ( ¼)
Lo que no podrán quitarnos nunca más serán las escuelas para
convertirlas de nuevo en fortalezas."
DESPUÉS DE 45 AÑOS
Por las aulas del Centro Escolar 26 de Julio —también llamado
Ciudad Escolar— han pasado hasta la fecha 95 145 alumnos. Así lo
afirma con visible orgullo su directora durante los últimos 15
años —30 como trabajadora del plantel— Rosa Ibis Petitón
Guilián.
Donde antes se albergaban 2 000 soldados, la escuela acogió
inicialmente a 1 231 niños de lugares aledaños a la instalación,
de los grados primarios y de secundaria. Después radicó aquí un
preuniversitario y ahora solo se imparte la enseñanza primaria, con
una matrícula de 1 860 alumnos, todos en régimen seminterno,
afirma Rosa Ibis.
En Santiago de Cuba, el Centro Escolar 26 de Julio tiene ganada
la categoría de insignia, otorgada por padres y alumnos. Estudiar
en él es aspiración manifiesta, por su historia y por la calidad
de su enseñanza. Eso determinó que en una etapa la matrícula
llegara a 2 700 educandos.
El constante perfeccionamiento del sistema educacional cubano ha
permitido cambios, en correspondencia con los cuales se aspira —explica
la directora— a que esta escuela quede con 1 540 alumnos, 20 por
aula.
En el área de la otrora fortaleza, además del Centro Escolar,
funciona el Museo Histórico 26 de Julio, la Dirección Provincial
de Educación y los estudios del canal televisivo santiaguero Tele-
Turquino.
TESTIGO EXCEPCIONAL
Nora Pierre Dolorís está jubilada hace casi 15 años. Hija de
arriero. La vocación y el tesón la hicieron maestra normalista,
condiscípula de Frank País y Pepito Tey. Al graduarse, en 1953,
ejerció en Realengo 18; en 1959 fue para Ocujal del Turquino, luego
como maestra voluntaria para la Sierra Maestra. Hasta que en
septiembre de 1965 hubo en su vida un hecho no esperado por ella.
La nombraron directora del Centro Escolar 26 de Julio. En ese
cargo estuvo durante 25 años, hasta su jubilación en 1990. "A
esa escuela la sigo queriendo, ella es parte de mi vida; ahí
comenzó la libertad de Cuba, ahí murieron los jóvenes
moncadistas. Por eso sigo vinculada a ella hasta que muera.
"Los alumnos nunca me llamaron directora. Me decían Nora
Pierre. Me iba con ellos al campismo, me contaban todo, con una gran
confianza. Hoy muchos me saludan en la calle, me recuerdan que
fueron mis alumnos y en muchos casos sus hijos y hasta sus nietos
estudian ahora en el 26 de Julio. Haber dirigido esa escuela fue un
privilegio que nunca soñé. Ahí disfruté el afecto de mis niños,
el cariño de Fidel y de Raúl; desde allí fui diputada y miembro
del Buró Provincial del Partido. Todo eso ha sido lo más grande de
mi vida."
EL HOMENAJE PERENNE
Este 28 de enero, José Martí recibirá en Santiago de Cuba un
nuevo homenaje, el de la obra multiplicada de este maravilloso
recinto escolar, forjador de miles de niños que hoy son
profesionales y desde diferentes trincheras defienden la
Revolución, confirmando la idea planteada hace 45 años por Fidel,
de que todo el pueblo es una fortaleza.
Y en la celebración, mientras los niños canten, jueguen y se
apresten al tributo, bajo las insomnes pupilas de sus maestros,
estarán demostrando que las ideas martianas abandonaron
definitivamente el frío mármol de antaño, y viven en el alma y
las eternas sonrisas de quienes él dijo son la esperanza del mundo. |