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Hoy tendremos un nuevo campeón de la XII Liga
En el quinto juego de
la finalísima del básquet entre Ciego de Ávila y Santiago de Cuba
Enrique
Montesinos
CIEGO
DE ÁVILA.—Cualquiera de los rivales hubiera preferido —aparte
de expresiones públicas formales— ganar en tres o cuatro
partidos, pero por fortuna la XII Liga Superior tendrá su campeón
en el quinto y último, multiplicando así la espectacularidad que
tanta falta le hace al baloncesto nacional masculino.
Sería óptimo que esta
noche, en el centro deportivo Giraldo Córdova Cardín, de esta
ciudad, el colofón fuese otro partido de corte semejante al
dominical, sin dudas el mejor de los celebrados en el play off y no
solo —reitero— por reñido y emocionante, sino fundamentalmente
por el buen rendimiento de los jugadores y la lucidez general del
espectáculo.
El primer y tercer
choques fueron muy peleados, sin embargo, alguno de los equipos
dejó MUCHO que desear en cuanto a su rendimiento. Claro que el
ganador deberá tener mejor balance que el otro, menos errores —siempre
habrá errores en la vertiginosidad de las acciones—, pero los
desplomes casi absolutos empobrecen la verdadera fiesta, como ese
19-3 sabatino de los avileños (16%) en tiros de tres, cuando en
todo el certamen tiraron para más de 30% y en el choque anterior
exhibieron un galáctico 65% (20-13).
En ese tercer partido —no
reflejado, pues Granma no cuenta con edición dominical— se puso
de manifiesto la recuperación física de los santiagueros con el
descanso, lo que les permitió luchar y revertir un marcador
adverso, irse arriba y finalmente neutralizar la suprema arremetida
conclusiva de los anfitriones.
El reposo de ayer lunes
vuelve a beneficiar a los discípulos de Adonis Navarro para el
decisivo choque de hoy, pues sus mejores hombres —y sobre todo los
importantes jugadores altos—, tienen menos condiciones físicas
(agilidad, reflejos, saltabilidad y habilidades generales) que los
más jóvenes y prometedores dirigidos por Daniel Scott.
El choque del sábado
también demostró que la buena puntería desde fuera del perímetro
constituye un arma letal y Santiago, con Massó a la cabeza (6 de 9
intentos), tiró para un 35% frente al pálido 16% mencionado de los
de casa.
Fíjense en las cifras
domingueras: Ciego lanzó bombazos para el 38% (de 21-8) y Santiago
36% (22-8). En tiros libres ambos bajos, pero cercanos, con
respectivos 65 y 61. En rebotes mayorearon los locales (¡sin
Silvestre!) 34 por 27 (lo que dije de los hombres altos).
En bolas perdidas y
ganadas ninguno de los equipos llegó a 15 (Ciego 12 y 14; Santiago
13 y 12), prueba de calidad porque siempre los totales han sido de
veintitantas.
Santiago, el más
combinativo del torneo, solo ha tenido aquí 3 asistencias por juego
y aunque a los compiladores se les puedan haber escapado algunas,
ese colectivo se nota disminuido en ese cardinal renglón, como
henchido el avileño, al que se las vieron todas, para sumar 21, muy
bueno.
Además de rebotes y
asistencias, los líderes de la fase regular se apoyaron para la
victoria que les dio el empate en un sobresaliente 73% en los lances
dentro del perímetro, aspecto en el que Santiago tuvo un inferior
53%, pero descollante en comparación con su media. Por eso y todo
lo demás fue el mejor juego de todos.
Y si esta noche tenemos
uno parecido, será aun mejor la siembra para la cosecha venidera en
la XIII edición, de la cual ya se anuncian cambios prometedores y
¡los que faltan! |