Desde Venezuela

Resplandor en las tinieblas

Ventura de Jesús y Jorge L. Baños (foto) 
Enviados especiales

Una de las primeras cosas que hicieron aquellos niños al regresar de Cuba fue visitar al oftalmólogo que los atendió en Barrio Adentro. Fue quien auxilió a corregir el rumbo casi invisible de los hermanos José Gregorio y Luis Alberto antes de que los operaran de catarata congénita.

Aunque tiene casi 20 años de experiencia profesional, Idalmis Ramírez afirma que su estancia en la tierra de Bolívar ha
 sido crucial para ella.

Cuenta la doctora Mabel Picallo López que el reencuentro con los niños fue muy emocionante. Fue ella uno de los médicos que también los ayudó a andar para que no zozobraran en la oscuridad absoluta.

"Ellos nos conocían por la voz. Por eso sintieron una impresión muy grande cuando pudieron vernos a su regreso de Cuba, adonde volverán para someterse a una segunda intervención quirúrgica. Están muy contentos. A los médicos que trabajamos con ellos en la Operación Milagro nos trajeron caramelos cubanos y nos dieron un beso como regalo. Nos adoran. Yo hasta lloré de ver la alegría de esos muchachos, que siempre andaban tan tristes y vacilantes.

"Su mayor aspiración ahora es ir a la escuela. Están muy dispuestos. Su madre nos comenta que nunca había ocurrido algo así con los pobres."

Mabel es la coordinadora docente en el municipio de Roscio, estado de Guárico. Es especialista en Medicina General Integral y narra emocionada su experiencia en la atención a los niños de la zona. Algo muy reconfortante, comenta.

Pero en el barrio se escriben otras historias.

PRUEBA DE FUEGO

El matrimonio de Yoleisy López y Emilio Santana tuvo su prueba de fuego en el país sudamericano. Juntos han consolidado la felicidad de la pareja y el sueño de sentirse útil. Comparten dos destinos que convergen en uno solo.

Estos jóvenes villaclareños son especialistas en Medicina General Integral, y laboran en la misión Barrio Adentro en la parroquia de San Juan de los Morros, sector La Esperanza.

YOLEISY. Ha sido una experiencia inolvidable. Una se emociona de ver el fruto diario del trabajo. La compenetración con la gente llega a ser entrañable. Son personas en su mayoría muy pobres, pero solidarias y generosas.

Mi esposo y yo formamos un equipo. Recuerdo que un día vino a consulta un hombre con la angustia dibujada en su rostro. Nos contó que su mujer estaba pariendo. Fue una prueba conmovedora de la humildad en que viven algunos venezolanos. Tuvimos que hacer el parto en condiciones muy precarias.

El lugar se conoce como Río Caribe. Viven en un rancho de zinc.

Son cosas que difícilmente olvidaré.

También tiene un componente sentimental muy fuerte el vínculo con los médicos venezolanos a quienes formamos y tutoramos en la especialidad de Medicina General Integral. Aquí en el municipio hay tres de los mil que se seleccionaron en el país. Son muy profesionales y estudiosos. Otros están en la especialidad de Odontología General Integral.

EMILIO. La vida aquí es muy dura para las personas más pobres, forman parte de un mundo olvidado durante mucho tiempo. Mi primera experiencia está vinculada a las comunidades de Camburito y La Llanada. De esos lugares me impresionó el nivel de pobreza y la falta de recursos.

Gracias al trabajo de conjunto y el afán del gobierno de Chávez las cosas van cambiando. La transformación no es total pero se ven los resultados. Uno se enorgullece de la gratitud de esta gente tan humilde como generosa.

TIEMPO CRUCIAL

El día de nuestra visita, las holguineras Idalmis Ramírez y María Caridad Arabig hacían las maletas para ir de vacaciones a Cuba. Hace 14 meses que no ven a su familia. Tienen el retrato mental de sus hijos de la última vez que los vieron. Ambas fueron compañeras de estudios en la universidad. Tienen casi 20 años de experiencia, aunque confiesan que el tiempo aquí ha sido crucial en sus vidas.

Son mujeres reposadas, pero eso sí, con en el entusiasmo a flor de piel. Con la nostalgia algo agazapada, Idalmis hizo algunas precisiones y terminó en un desahogo del corazón.

"Al principio fue muy difícil. Pasamos mucho trabajo hasta conseguir el local para la consulta y la convivencia. Como las comunidades confluyen, laboramos de manera mancomunada. Aprecian nuestra ayuda como una luz en las tinieblas. Por gente así, olvidada casi antes de nacer, vale la pena cualquier sacrificio."

 

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