Los mata chispas de El Entronque

ENRIQUE ATIÉNZAR RIVERO

CAMAGÜEY.—Decirlo, se dice fácil: cuatro años sin un incendio en la UBPC El Entronque... pero lograrlo es más difícil.

Foto: ORLANDO DURÁNRamiro Fouz, presidente de la 
UBPC El Entronque.

En esta unidad productora de cañas de la Empresa Mielera Siboney, en el municipio de Sibanicú, que no se propague la candela se ha tomado en serio. Las razones son varias: evitar la destrucción de los cultivos, las afectaciones que los incendios originan al suelo, al medio ambiente y a la economía.

Ramiro Fouz Hernández, presidente de la entidad, en más de una tribuna ha tenido que explicar cómo materializan esta aspiración de muchos, en primer lugar del Ministerio de la Industria Azucarera.

Un solo dato puede explicar el efecto negativo de la candela. En Camagüey, por ejemplo, las cañas que no se molieron por causa de 278 incendios significaron dejar de producir 24 565 toneladas de azúcar, cantidad con la cual esta provincia pudo haber cumplido el plan de la pasada zafra.

Fouz es hoy un experto en enfrentar siniestros y ha instruido en esas labores a todos los trabajadores de la cooperativa y pobladores de El Entronque. Advierte que a la candela hay que darle "contracandela", y habló de la presión que ejercen los vecinos, pues muchos, cuando a lo lejos ven señales de humo, enseguida se movilizan para evitar que se propague el fuego.

Enfrentar los siniestros se ha enraizado en la gente de El Entronque. Una anécdota lo explica: un vecino chapeó el patio y le prendió candela a la hierba y todo el mundo en el batey corrió hacia allí para evitar un siniestro.

En cualquier camino, donde menos se espera alguien, hay ojos vigilantes, como ocurre en la vía del Sexto Anillo. Allí impiden que entren a las áreas de caña tractores sin "matachispas", (aditamento que asegura que al transitar los vehículos por esos parajes una chispa no provoque el fuego), y son visibles también los linderos que trazan antes de que se inicie la zafra.

El Presidente de la cooperativa señala que en el complejo azucarero, al cual pertenecen, hay conciencia de la misión de evitar incendios y que para ello han constituido brigadas de respuesta rápida, con tanques de agua, extintores y otros medios.

En El Entronque, zona muy visitada para tomar experiencia, aparte de las medidas mencionadas, hay un círculo de interés de bomberos voluntarios, un sistema de información a todos los trabajadores y vecinos, incluidos, los pioneros,... en fin, que todo el mundo se ha puesto allí para matar las chispas, lo que confirma, además, crecimientos cañeros en las 1 726 hectáreas, de ellas 972 destinadas a la molienda.

 

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