Mujer entre animales de picadas sinceras

ORTELIO GONZÁLEZ MARTÍNEZ

Foto: NOHEMA DÍAZ DURÁNCIEGO DE ÁVILA.— Me lo dijo y no se lo creí. "Adoro a los alacranes". No imaginé que alguien pudiera mirar con cariño a esos bichos de aguijones jorobados que pueden llegar a entumecerle la lengua a cualquiera.

No es necesario la picada para que caigan mal a primera vista. Solo basta mirarlos, con ese comportamiento de individuos que, aparentemente, no prestan atención; lentos en su andar, siempre prestos a hundir el aguijón a cuanto se le ponga cerca.

Yoemis Valdés Moya, licenciada en Química, los manipula a su antojo. "Si no lo sabías, ellos pican cuando los tocas por la parte de arriba. Es el lugar donde tienen mayor sensibilidad; por otro lugar no son tan malcriados. Ellos no hacen daño como piensa la mayoría de las personas".

Aun así, un poco lejos de donde guarda con celo 230 Centruroides Gracilis (alacranes negros) y 400 Rhopalurus Junceus (amarillos), hablamos, siempre al tanto de cualquier posible aparición de uno de esos animales de no grata presencia.

Ella trabaja en una unidad perteneciente a los Laboratorios Biológicos Farmacéuticos (LABIOFAM), en la sucursal de Ciego de Ávila. Es tanto el cariño que le profesa a esos animales de ponzoña en ristre, que en la cuadra donde vive, nadie es capaz de matar uno.

"Me los traen a la casa, si no, yo voy y los busco. Los cuido hasta que al otro día los llevo para el trabajo.

"Allí, como a todos, les dispensamos un buen trato. Los alimentamos bien a base de cucarachas, lombrices y ranas muertas, pues las vivas se los comen a ellos. El agua no debe faltarles."

Y comenzó con la historia de los alacranes, de su forma de vida, del comportamiento de esos artrópodos, y hasta del "ordeño" para sacarles las toxinas, empleadas en el campo de la investigación.

"En Cuba existen 22 especies, de las cuales 18 son endémicas, con predominio de los Centruroides Gracilis y los Rhopalurus Junceus. Habitan en lugares húmedos, debajo de las piedras, en troncos de árboles, en lugares abandonados, y hasta en el bolsillo de alguna ropa de poca utilización. Si metes el dedo, ya sabes a qué te expones."

Mientras el macho se desvive por cortejar a la hembra, ella piensa en cómo acabar con él —vaya contradicción—. "Siempre, después que sacia su apetito sexual", afirma Yoemis. "Todo comienza muy bonito. El cortejo y apareamiento se divide en cuatro partes: encuentro, paseo o danza preliminar, culminación y posapareamiento."

La llamada culminación se produce cuando el macho ha elegido el sitio donde depositará el espermatóforo y la hembra se encuentra totalmente receptiva. Es una operación muy rápida, tras la cual ambos se separan de una manera presurosa.

"Una vez que ella pone, los machos se comen los restos mucilaginosos, huevos infecundos, embriones muertos y, a veces, hasta a los pequeños incapaces de subir al dorso de la madre."

Ellos no son tan brutos, expresa Yoemis. "Fíjate que algunos adoptan un estado de rigidez y apariencia cadavérica para desorientar a los depredadores. Pueden permanecer así hasta horas".

"Tampoco son tan fieros como los pintan. Tienen un gran número de enemigos como el almiquí, los sapos, la rana platanera, las gallinas, y la garza ganadera, entre otros animales."

Según recoge la bibliografía, las picaduras de alacranes constituyen motivo de preocupación en países como los Estados Unidos, Brasil y México, donde, incluso, han causado la muerte a muchas personas. En Cuba, sus picaduras no tienen graves consecuencias.

Las especies existentes en nuestro país "pican, y lo hacen bien duro", recalca Yoemis, "pero son picadas para defenderse", agrega quien una vez fue víctima de una. "Para extraerles la toxina, primero los capturamos, principalmente en la Isla de Turiguanó, al Norte de esta provincia, donde hay una importante reserva".

"A cada animal se le extrae de una a cuatro gotas de toxina, por ahora, empleada en el campo de la investigación, pues tiene varias propiedades de interés en el campo de la Medicina.

"El grupo empresarial LABIOFAM trabaja de conjunto con otras instituciones con el objetivo de evaluar las propiedades antitumorales del veneno del escorpión Rhopalurus junceus, el cual conlleva un estudio integrado que parte de la cría en cautiverio del escorpión."

Son los argumentos de alguien que jamás pensó entrometerse en el reino de los alacranes.

 

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