El más joven de Los Malagones

RONAL SUÁREZ

JUANITO PAZ tenía solo 20 años de edad cuando Leandro Rodríguez Malagón le propuso formar parte de los 11 hombres que Fidel le había orientado seleccionara para junto a él integrar la primera milicia cubana.

fOTO: DANIEL MITJANSYaremís, nieta de Juanito, hizo de 
tres tres en una naranja
.

¿Por qué el prestigioso campesino, que ya había cumplido las seis décadas, decidió incluir en su pequeña tropa a alguien tan joven, además hijo del terrateniente con un patrimonio de 300 caballerías de tierra hasta la llegada de la Reforma Agraria?

Para entenderlo hay que remontarse primero a las características de Juan Paz padre, un hombre que podía haber sido muy rico, pero quienes le conocieron coinciden en afirmar que no tenía alma de explotador.

"Si llegaba un campesino a pedirle prestada una vaca, mandaba al potrero a enlazarla, y a veces cuando venía a devolvérsela le decía que se quedara con ella. En una ocasión la administración de la mina de Matahambre le ofreció 60 000 pesos por un lote de pinos para talarlos, y le respondió que prefería verlos crecer", recuerda el más joven de los Malagones.

Con modestia muestra las medallas que le ha merecido su reconocida puntería.

"Núñez Jiménez visitaba la casa desde principios de la década del 50, cuando venía a explorar la Gran Caverna de Santo Tomás, y Leandro le servía de guía. Antes de promulgarse la Ley de Reforma Agraria, mi padre le dijo que quería entregar su finca gratuitamente y quedarse solo con un pedazo de tierra para mantener una vaca lechera y sembrar viandas.

EL PRIMERO QUE ME HABLÓ DEL COMUNISMO

"Él fue el primero que me habló del comunismo. Cuando le comuniqué mi decisión de formar parte del grupo que se estaba organizando, me explicó las características del sistema. Le dije que me gustaba y de inmediato me dio su aprobación y apoyo."

La zona de Santo Tomás era entonces un lugar intrincado, de donde había que bajar a los enfermos y a los muertos en parihuelas hasta Viñales.

Juanito interrumpió los estudios y comenzó a trabajar en el pequeño aserrío que poseía la familia. Allí fue a buscarlo Leandro el 26 de agosto de 1959 para preguntarle si estaba de acuerdo en unirse al grupo que tendría como misión ubicar y capturar a la banda del sanguinario Lara.

Después vendría el entrenamiento en Managua, las visitas del Comandante en Jefe, quien personalmente les hizo el examen de práctica de tiro, la entrega de los uniformes y los fusiles.

"Cuando comenzamos a operar, el primero de octubre, no sabíamos por dónde empezar y teníamos la presión de que Fidel nos había dado tres meses de plazo; hacíamos emboscadas, seguíamos rastros, pero no era fácil ubicar a un grupo pequeño que se movía constantemente y evadía el combate.

"Lara había llegado a tener más de 20 hombres, pero poco a poco fueron desertando todos los que no tenían crímenes pendientes; uno de ellos era asmático y oyó una conversación donde decían que era mejor deshacerse de él, pues constituía un estorbo. Temiendo por su vida escondió el fusil y le pidió a un campesino que lo sacara a la carretera, pero este lo llevó a donde estábamos acampados."

En esos momentos Los Malagones se habían dividido en dos grupos para cubrir mayor radio de acción. Al que pertenecía Juanito, integrado por cinco milicianos y el soldado Isidro Ramos —quien se incorporó tras conocer la información brindada por el desertor—, le correspondió librar el combate que culminó con el apresamiento de la banda.

"Estaban ocultos en una casa de madera y guano, a unos 800 metros de la herrería de Pons. Según el plan que habíamos trazado, Juventino y Alberto ocuparían el flanco izquierdo; El Negro y yo, el derecho, e Isidro y el Niño atacarían por el frente. Estos últimos se adelantaron y fueron recibidos por una ráfaga de balas.

"El tiroteo fue intenso, las paredes de la casa quedaron hechas un colador. Lara salió escudándose tras una niña después de gritar que se rendían, y junto a él capturamos a otros tres. Los dos restantes lograron escapar por el fondo, pero cayeron en manos del Ejército Rebelde poco después.

"Por nuestra parte, solo Isidro resultó gravemente herido. Lara pidió tres deseos: que no lo golpeáramos, que no dejáramos acercársele a ningún familiar de las personas asesinadas por él, y que le permitiéramos ver a su madre.

"Por supuesto que nosotros éramos incapaces de maltratar a un prisionero, pero él era conocido por los abusos y asesinatos que cometió cuando era cabo del ejército de Batista, y pensaba que todos éramos iguales. Se le concedieron todos los deseos y lo entregamos al comandante Escalona.

"Al otro día fuimos para Ciudad Libertad. En el encuentro con Fidel, nos preguntó qué íbamos a hacer en lo adelante, y al informarle la decisión de volver a nuestros quehaceres dijo que nos regalaba aquellos fusiles para defender la Revolución, que si íbamos a trabajar la tierra los lleváramos con nosotros."

Pero la historia de Los Malagones no terminó con aquella acción que marcó el inicio de las milicias. Juanito fue nombrado jefe de operaciones de la unidad de Lucha Contra Bandidos 2258, que cubría parte de Viñales y el municipio de Minas de Matahambre.

Participó en operaciones que culminaron con el aniquilamiento de peligrosas bandas contrarrevolucionarias en las montañas de San Cristóbal y Bahía Honda.

"En cinco años y cuatro meses que permanecí activo, muy pocas veces dormí en camas y bajo techo. A veces pasábamos 15 y 20 días en un cerco, siempre en guardia, pues no sabíamos en qué momento los alzados iban a tratar de romperlo."

DONDE PONE EL OJO PONE LA BALA

Juanito reside en una de las casas de la comunidad El Moncada —entre las primeras construidas por la Revolución—, precisamente en las tierras que eran de su padre. Un montón de medallas distinguen la sala de su vivienda.

Son preseas de oro ganadas en diversas competencias. Según testigos presenciales, con un fusil calibre 22 es capaz de partir un limón en el aire, o de romper un pomito de penicilina a 30 metros de distancia, de espaldas, valiéndose de un espejo colocado en la culata del arma.

¿Si retrocediéramos al momento en que te propusieron formar parte de Los Malagones, qué harías?.

"Dar de nuevo el paso al frente. Mi familia no pasó necesidades económicas, pero nunca me gustó la explotación."

 

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