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Viaje a la raíz: la
Aragón en Senegal
DAKAR (SE).— Extraordinario,
magnífico, supremo, un verdadero regalo, fueron algunas de las
expresiones que se dejaron escuchar tras la presentación de la
Orquesta Aragón en el Anfiteatro del antiguo Centro Cultural
Francés de la ciudad de Dakar, en ocasión de su primera aparición
pública en la actual gira que los músicos cubanos realizan por
Senegal.
El local, con capacidad
para alrededor de 800 plazas, albergó, no sin esfuerzos, a las más
de 1 000 personas que allí se concentraron, al lograr el billete de
entrada después de múltiples peripecias, en no pocos casos. El
quórum fue representativo de todo un amplio espectro de la sociedad
senegalesa.
En escena, no se contó
con una orquesta que simplemente interpretó sus piezas musicales,
sino con una agrupación que se transformó en todo un espectáculo
y donde hicieron gala de su virtuosismo los más antiguos y los más
noveles instrumentistas y vocalistas, todos confundidos, hasta
arrancar expresiones que resaltaron su profesionalismo y elogiaron
el misterio de una agrupación que en el año del aniversario 65 de
su creación, interpreta sus piezas en vivo con tanta legitimidad
como ayer y con tanta sonoridad como si derivaran de un moderno CD.
El público coreó,
bailó y disfrutó, no solo al compás de los números más modernos
de la agrupación, sino que, como testimonio de su devoción por
esta "mítica" orquesta cubana, saboreó sus piezas antológicas.
El colofón no podía
ser otro: "¡Cuba, Cuba, Cuba, viva Cuba!", se escuchó a
repetición en esta tierra, gracias a la labor de estos embajadores
de nuestra música, que pusieron a bailar, aun en posición
incómoda por el reducido espacio, a los melómanos de ayer, pero
también a los jóvenes de hoy, porque aquí, la Aragón anda por
sus fueros.
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