| Picadas mortales
MARÍA JULIA MAYORAL
AMANECE Y la situación es bien
distinta. Tras una breve pausa en las acciones, deben suponer que
los días han volado. Ahora la campaña aérea y coheteril del
adversario junto al bloqueo, sus acciones subversivas y de guerra
psicológica, colocan las notas distintivas.
Hasta en las cuevas se crean condiciones para atender a posibles heridos durante la guerra.
Agrupaciones regulares de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias, Milicias de Tropas Territoriales,
Formaciones Especiales, Consejos de Defensa... tienen que actuar con
eficacia ante las nuevas pruebas que les exige esta etapa del
Ejercicio Estratégico Bastión 2004.
El fuego de los medios antiaéreos
cubanos riposta. Desde antes la alarma de la Defensa Civil ha puesto
a buen recaudo a la población, mientras fuerzas y medios de los
ejércitos también resisten los golpes del enemigo en las obras
fortificadas, sin dejar de preocuparse por elevar su cohesión
combativa. En las zonas de defensa aseguran las condiciones de vida
de mujeres, niños y ancianos y se preparan para defender su
demarcación.
Para las tropas especiales, tanto las
populares como las pertenecientes a las FAR, la jornada resulta
intensa. Sometidas al rigor de múltiples episodios bélicos en
disímiles escenarios, deben dar la talla en cada sitio.
Fuerzas de operaciones especiales del
enemigo han entrado al territorio nacional; no se les puede dejar
que cometan sabotajes ni obtengan informaciones. En el occidente del
país el sistema defensivo detectó su presencia. Combatientes de
las tropas especiales ubicados en la zona reciben la orden de cercar
y aniquilar a los infiltrados.
El terreno cercano a la costa, con
sus numerosos vericuetos entre espesos matorrales, lomeríos y
cuevas, hace difícil la localización exacta de los supuestos
enemigos, pero quienes andan en su búsqueda tienen en el ejercicio
la misma ventaja que tendrán en la guerra: conocen cada porción
del suelo como la niña de sus ojos; mucho han entrenado en la
región, desde los más jóvenes incorporados al Servicio Militar
Activo hasta los reservistas agrupados en las tropas especiales
populares.
Explosiones de minas y disparos con
armamento ligero se entremezclan en el escenario del cerco. Hay
combate cuerpo a cuerpo, captura de prisioneros.
Se trata de un simulacro, pero Ramón
Mesa Mederos, técnico de Protección Física en una dependencia de
Educación, asegura que estas jornadas han sido muy útiles para él
y los demás reservistas integrantes del destacamento bajo su mando.
"Llevamos días en las cuevas, entrenando con rigor junto a las
tropas de las FAR, y eso refuerza nuestras posibilidades para actuar
si llega la guerra".
Humberto Abreu, un joven panadero,
miembro de la misma agrupación, explica que todos los años se
movilizan. Son entrenamientos, comenta, para elevar la preparación
física y los conocimientos militares.
Graduado de Medicina en agosto
último, Armando Michel Calzadilla ejerce en un consultorio de la
familia. Por eso lo encontramos durante el Bastión en una cueva de
difícil acceso, donde, entre otras cosas, han acondicionado un
puesto médico. El ambiente que le rodea le resulta familiar, pues "pasé
el Servicio Militar, y después en la carrera dimos Preparación
Militar".
Además, para él la participación
en el entrenamiento tiene particular connotación: "Me gané la
posibilidad de hacerme médico en el propio Servicio Militar
General, por la Orden 18 del Ministro de las FAR".
Camilito, luego cadete y ahora
especialista, el joven oficial Ernesto Pereira forma parte de otro
destacamento especial de las tropas especiales de las Fuerzas
Armadas. Pese a los rigores del Bastión 2004, dice sentirse cómodo
porque ha sido entrenado para vivir en situaciones límite. "Lo
mismo en el monte, que en los cayos, en cuevas..., sabemos cómo
sobrevivir luego de naufragios y sortear ciclones intensos a la
intemperie, sin dejar de cumplir la misión dada".
Quien los observe operar en el
terreno no lo duda, parecen avispas, acostumbradas a salir de
panales "fantasmas" para acertar picadas mortales. |