| Otorgan Premio Nacional de Pedagogía 2004
Iraida
Calzadilla Rodríguez
José Martí dijo que honrar, honra,
y cumpliendo con ese mandato inició la Jornada del Educador, que
concluirá el 22 de diciembre, la Asociación de Pedagogos de Cuba.
En el Aula Magna de la Universidad de La Habana una maestra de
excepcional trayectoria docente y revolucionaria, Lidia Turner
Martí, recibió el Premio Nacional de Pedagogía 2004, y un
profesor de apenas 28 años, Roberto Pérez Almaguer, el Premio
Anual al Pedagogo Joven.
Savia en plena madurez y fuerza nueva
estuvieron este día unidas bajo la misma vocación de educar.
Roberto habló escuetamente para un agradecimiento que incluyó a
quienes lo formaron y hoy son sus compañeros de labor en el
Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero, de
Holguín; y también a todos sus maestros y alumnos.
"Ahora
se abre una nueva etapa en mi vida como maestro que trabaja en la
formación de maestros, y pretende no solo llevarles instrucción,
sino también ternura, que mucha falta hace", dijo el holguinero,
licenciado en Educación en la especialidad de Geografía, docente
que ofrece además sus conocimientos en la universalización de la
Educación Superior, e investigador prolífico.
Lidia, a quien es difícil
sintetizarle una vida profesional de 55 años de entrega a la
Pedagogía, se refirió en primera instancia a la bondad, ternura,
exigencia, integridad y honestidad de sus padres; y luego, en larga
lista, recordó a queridos profesores que ya no están pero van
siempre con ella, a alumnos de cada etapa, y a toda la gente buena
que acompañó y la acompañaron desde los días iniciales en
Santiago de Cuba, como maestra de un aula de primero y segundo
grados a la que llegó gracias a su amistad con Frank País.
Esta mujer de larga ejecutoria es hoy
Presidenta de Honor de la APC, miembro de la Junta Directiva de la
Sociedad Económica de Amigos del País, miembro de la Academia de
Ciencias de Cuba, y entre sus aportes al desarrollo de la Pedagogía
se hallan la caracterización de la comunicación de los niños de
las montañas cubanas, la aproximación a la teoría martiana de la
Educación, y la sistematización de las ideas pedagógicas del Che.
Entre los reconocimientos que posee
están las órdenes Carlos J. Finlay y Frank País, las medallas
José Tey y Rafael María de Mendive, y las distinciones Por la
Educación Cubana y La utilidad de la virtud. Sin embargo,
privilegia uno: quienes formó se consideran sus discípulos, más
que sus alumnos.
Presentes en la ceremonia se
encontraban Daniel Baz, funcionario del Departamento de Educación,
Ciencia, Cultura y Deportes del Comité Central; Armando Hart,
director de la Oficina del Programa Nacional Martiano; Nidia
González, presidenta de la Asociación de Pedagogos de Cuba; Oscar
Elejalde, secretario general de la Asociación de Educadores de
Latinoamérica y el Caribe, y Consuelo Viciedo, presidenta del
jurado. |