WASHINGTON, 17 de diciembre (PL).—
Tras meses de negociaciones, el presidente George W. Bush firmó hoy
una polémica ley de reforma a los servicios de espionaje
estadounidenses, que prevé la creación de un centro encargado de
la lucha contra el terrorismo.
Durante una ceremonia en la Casa
Blanca el mandatario rubricó el proyecto, que también estipula
crear el cargo de zar del antiterrorismo, cuya labor sería
coordinar el trabajo de las 15 agencias vinculadas a esa actividad.
Esos cambios fueron recomendados por
un panel que investigó los atentados del 11 de septiembre de 2001
en Nueva York y Washington.
Sin embargo, la legislación estuvo
estancada en el Congreso debido a la oposición de varios
legisladores conservadores del Partido Republicano.
El pasado mes los líderes de los
comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes,
Duncan Hunter, y Judicial, James Sensenbrenner, boicotearon el plan.
Hunter consideró que el control de
datos provenientes de los satélites espías —previsto en el
proyecto de ley— ponía en peligro a los soldados en el campo de
batalla.
Mientras Sensenbrenner exigió la
inclusión en la iniciativa de varias cláusulas contra la
migración ilegal, proyecto que no prosperó y fue cuestionado por
grupos defensores de los derechos civiles.
La rebelión de esos dos
congresistas, apoyados por varios de sus correligionarios de
partido, contra los planes de la Casa Blanca obligó a Bush a
intervenir en varias ocasiones y presionar para su aprobación.
Medios de prensa coinciden en
señalar que la principal oposición a esos cambios proviene de la
secretaría de Defensa, que en la actualidad controla cerca del 80
por ciento de los 40 mil millones de dólares destinados a las
labores de espionaje.
Una de las funciones del director
nacional de inteligencia sería manejar ese monto.
Por iguales motivos en la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) existe un malestar generalizado por la
propuesta.
Al respecto, días atrás el ex
director de la CIA George Tenet rompió su mutismo y se unió a ex
subordinados, varios de ellos separados de sus puestos, quienes
consideran que la reforma afectará el funcionamiento y atribuciones
de la Agencia.
La ley también establece el
despliegue de 10 mil nuevos agentes en las fronteras de Estados
Unidos en un período de cinco años, y acelera la puesta en marcha
de un sistema de identificación biométrica para la mayoría de los
visitantes en el país.