Memoria austral de Luis Salinas

Un guitarrista de mérito en las aguas del Jazz Plaza 2004

Pedro de la Hoz

Muy pronto Luis Salinas ha vuelto a Cuba. Lo descubrimos en la jornada por el trigésimo aniversario de Irakere entre Matanzas y La Habana y ahora se nos presenta como alguien que debe aportar un punto de vista interesante a favor de la diversidad del Jazz Plaza 2004.

El guitarrista argentino puede ser escuchado en el concierto muy especial dedicado a ese instrumento en el jazz que se ofrecerá mañana sábado, a las 6:00 p.m., en la sala Covarrubias y en el que intervendrán también su compatriota Víctor Biglione, con carrera en Brasil, y los cubanos Jorge L. Chicoy, Peruchín Jr. y el veterano Carlos Emilio Morales.

Foto: JUVENAL BALÁNPedro Luis y Goyo, ayer, en La Zorra y el Cuervo.

Hace apenas dos semanas, el diario barcelonés La Vanguardia escribió: "Salinas es un primer espada mundial con una guitarra en sus manos. Nada (o casi) de lo que pueda hacerse con seis cuerdas parece serle ajeno, y nada lo ejecuta sin pasearse con apabullante soltura por terrenos de exquisita perfección".

Imagino que este elogio fue pronunciado no solo por sus presentaciones recientes en la península, sino tomando en cuenta el impacto que entre entendidos va teniendo su disco Luis Salinas y amigos, salido este mismo año en España y sobre el cual el colega gallego Anxo Mariz ha llamado la atención.

En verdad se trata de una de las producciones más equilibradas y sensitivas de los últimos tiempos en el ámbito iberoamericano, por las resonancias identitarias (la memoria austral del guitarrista es tan fabulosamente selectiva como su falta de prejuicios para reverenciar el legado del vecino Brasil) que se articulan en un lenguaje emotivo pero a la vez controlado. Quien lo dude, debería pedirle en el concierto de mañana que interprete la balada Te extraño.

Puede ser este un buen cierre de año para Salinas, que ya se adjudicó el Premio Gardel 2004 al Mejor Álbum de Jazz en Argentina.

PEDRO LUIS, GOYO, EGREM, LA ZORRA Y EL CUERVO

Como para calentar el ambiente jazzístico, la EGREM presentó ayer en La Zorra y el Cuervo, una de las sedes del Festival, el disco Havana Jam, de Pedro Luis Martínez con Estrellas de Cuba. (Por cierto, Pedro Luis, como contrabajista, se integrará al concierto de los guitarristas anunciado para mañana en la Covarrubias).

Es, según sus propias palabras, "un resumen de lo que ha sido hasta ahora mi vida artística y mis intereses musicales, vinculados al jazz latino, desde los tiempos en que trabajé con la Orquesta Cubana de Música Moderna".

Es por ello que aparecen en el fonograma compañeros de faena como el baterista Enrique Pla, el percusionista Bernardo García, y el saxofonista Javier Zalba, a los que se suma el pianista Fernando Soria.

El registro cuenta con un momento cenital, auspiciado por un tema de Gregorio Hernández (Goyo), el gran exponente folclórico, presente ayer en la conferencia de prensa. Es donde José Luis Quintana (Changuito) da rienda suelta a su proverbial timbalismo, que lo ha hecho único en el mundo.

 

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