Agneris Arceo tiene 17 años de edad,
padece insuficiencia renal crónica, y está entre los cubanos que
salvaron la vida gracias a la ampliación este año del servicio de
nefrología en la oriental provincia de Granma.
Ella y otras personas se benefician
con la sala de hemodiálisis recién abierta en el hospital Carlos
Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, pues antes acudían a
Manzanillo, donde recibían atención todos los aquejados de ese mal
en Granma.
Las dos salas cuentan en conjunto con
25 riñones artificiales, modernos equipos de los cuales en 1959 sólo existía una
unidad en el país, dijeron especialistas en el tema.
En el 2004 Granma redujo en 19 el
número de fallecidos respecto al año anterior, debido a que
aumentó el acceso a la diálisis peritoneal y la hemodiálisis,
costosos métodos de purificación intracorpórea y extracorpórea
de la sangre.
Con vistas a mantener en buen estado
a los pacientes hasta un posible trasplante de riñón, en Bayamo
fue inaugurado, además, un confortable hogar que garantiza
alojamiento y servicio de enfermería a vecinos de zonas alejadas.
Según los especialistas, para el
diagnóstico temprano de padecimientos renales, en la provincia se
aplica la atención primaria, con un programa de proyección
comunitaria que incluye consultas de nefrología en localidades
montañosas.
La insuficiencia renal consiste en la
pérdida progresiva e irreversible de la función del riñón, está
asociada a otras afecciones y en Cuba su tratamiento es gratuito,
como todos los servicios de salud. (AIN)