WASHINGTON, 16 de diciembre (PL).—
Los ataques de la resistencia iraquí ganaron en eficacia en
especial contra la línea de suministros de las fuerzas
norteamericanas, reconoció el segundo jefe del Comando Central,
general Lance Smith, citado hoy por la prensa local.
El militar admitió la víspera que
las acciones con explosivos de la insurgencia han retardado las
operaciones militares del Pentágono.
El uso masivo de bombas caseras
aumentó la efectividad de las incursiones de los rebeldes
iraquíes, subrayó el oficial norteamericano.
Smith confirmó que el contingente
estadounidense desplegado en ese país árabe suma 148 mil soldados,
unos 10 mil más que el pasado mes, tras los pedidos de tropas de
los comandantes en el terreno debido a la ola de violencia.
Los opositores armados nos obligan a
implementar medidas para proteger nuestras líneas de abastecimiento
al tener que formar grandes convoyes de suministros, agregó.
El general reiteró que los ataques
de las guerrillas locales tienen su impacto.
Al respecto, el diario USA Today
reveló este jueves que el ejército destinó más de cuatro mil
millones de dólares para blindar a sus vehículos desplegados en
ese país, para minimizar los daños provocados por las incursiones
de la resistencia.
Según el mayor general Stephen
Speaker, el dinero se utilizará para reforzar la carrocería de los
carros de combate y de trasporte en los próximos meses.
Casi mil 300 soldados estadounidenses
han perdido la vida en esa nación del Golfo Pérsico, desde el
inicio de la invasión, mientras la cifra de heridos supera los
nueve mil.
El presidente George W. Bush, así
como varios de sus principales colaboradores han reconocido que
subestimaron a la resistencia iraquí, durante la planificación de
la agresión.
En ese sentido, el secretario de
Defensa, Donald Rumsfeld, admitió ante una comisión del Senado que
las elecciones en ese país, proyectadas para enero venidero,
podrían ser parciales debido al accionar de la insurgencia.