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Desde Venezuela
El rescate de los bachilleres perdidos
VENTURA
DE JESÚS y JORGE LUIS BAÑOS (foto)
Enviados especiales
CARACAS.— Es maestra
de la cabeza a los pies. Uno solo puede imaginársela impartiendo
clases. Cordial y sencilla, esta matancera habla con dominio
técnico de su voz y sabe escrutar en los pensamientos de sus
discípulos. No deja de mover las manos cuando habla y se auxilia
inconscientemente de gestos para apoyar sus palabras. "Soy así,
para cambiar tendría que volver a nacer", le comenta sonriente al
fotógrafo que se ve en aprietos para hacer la foto.
Mirta Cazañas Díaz.
Mirta Cazañas Díaz es
Doctora en Ciencias Filosóficas y trabaja en el Instituto Superior
Pedagógico Juan Marinello. Desde hace 16 meses se desempeña en
Venezuela como asesora del Ministerio de Educación Superior y en
particular de la Universidad Bolivariana.
"Muy
pronto, después de llegar, pasé a ser Coordinadora Nacional de la
Misión Sucre, que comenzaba a crearse. El interés primordial es
incorporar a la Universidad a todos los bachilleres que quedaron sin
cupo en estos últimos años."
- ¿Te oí comentar
que al principio no fue fácil?
"Creo
que así ocurre con casi todos los empeños grandes. El mayor éxito
es que por esta vía, la de la Misión Sucre, ofrecimos carreras a
unos 500 000 jóvenes y no tan jóvenes. Siempre hubo quienes al
principio no se inscribieron, no creían en esto. Después se han
incorporado. No ha sido fácil hacer comprender sus ventajas.
"La
contrarrevolución se encargó de desacreditar el programa. Decían
que era mentira, que no los iban a dejar entrar en la Universidad,
que las carreras ofrecidas no eran reales. De cualquier modo el
impacto ha sido grande. En la primera etapa se mantuvieron hasta el
final 74 000 bachilleres en el llamado curso de iniciación, para
personas que llevaban mucho tiempo sin estudiar. En estos momentos
124 000 están por terminar el curso y para los primeros meses del
2005, los 500 000 deben haberlo culminado.
"En
algunos estados están mucho más avanzados. Pensamos que hasta
marzo del 2005 estaremos inscribiendo bachilleres para el curso de
iniciación."
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¿Cuál es exactamente el propósito final de la Misión?
"Está
llamada a resolver una deuda social y a transformar la Educación
Superior, a mostrar que sí es posible una educación masiva con
calidad. Claro, se trata de un proceso continuo de transformación y
de crear las bases, las formas y vías para lograrlo."
- ¿En qué se
traduce ese esfuerzo, en la práctica?
"Cuando
vas a las clases y te encuentras en un aula
universitaria estudiando una misma carrera a la abuela, la hija y la
nieta; cuando ves, por ejemplo, mujeres que no habían podido
obtener su título universitario porque no tenían el dinero para
eso, o cuando una anciana se te para delante y confiesa su decisión
de estudiar Derecho porque considera que `ahorita' se siente viva y
joven.
La Misión Sucre ha brindado
la oportunidad de carreras universitarias a jóvenes y
no tan jóvenes.
"Otro
saldo positivo es que el Programa de Iniciación Universitaria lo
asumieron, en calidad de facilitadores, estudiantes universitarios,
principalmente del cuarto semestre de las diferentes carreras.
También se combinó con la asesoría de un profesor por asignatura.
Además, muchos de los bachilleres que pasan el curso de iniciación
o ya alcanzaron carrera son al propio tiempo facilitadores de la
Misión Rivas o de la Misión Robinson, lo que quiere decir que han
elevado su compromiso político con el proceso de cambio.
"La
tarea más compleja ahora es lograr que los programas de las
distintas carreras universitarias se ofrezcan en los municipios y en
algunas parroquias con una modalidad de estudios que no interfiera a
quienes trabajan o tengan una familia que atender. De lo contrario
la misma Misión Sucre sería un programa que excluiría a grandes
masas, pues son muchos quienes no tienen el dinero ni la posibilidad
de trasladarse a las cabeceras de los estados para ir a las
universidades.
"Los
programas de Educación y de Medicina, muy vinculados a la vida y al
desarrollo de las comunidades, tienen prioridad, comenta la Doctora
Cazañas. En el caso de la carrera de Medicina, explica, se preparan
ya 1 000 médicos venezolanos que serán los profesores, mientras
los médicos de Barrio Adentro fungirán como tutores del primer
gran grupo que comenzará estudios en enero. "Serán médicos para
sus barrios", precisa.
Respecto al tiempo que
lleva alejada de su familia y de Cuba, comenta Mirta:
"Al
principio pasé mucho trabajo. Tuve que adaptarme a convivir con mis
colegas venezolanos, al clima, a la diferencia de altura, a una
sociedad diferente. Me satisface saber, sin embargo, que en algo he
podido contribuir a la transformación que vive hoy este hermano
país.
"Aun
en los momentos más agitados tengo tiempo para pensar en mi hijo,
en mi familia. La solidaridad implica sacrificio, pero también
tiene recompensa, y en mi caso, por ejemplo, me alegra saber que
entre los muchos que respaldaron a Chávez en el referéndum
revocatorio estaba este ejército que integra hoy la Misión Sucre".
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