María y El cielito

ROLANDO PÉREZ BETANCOURT

No defraudó la multipremiada María, llena eres de gracias, el debut en largos del norteamericano Joshua Marston acerca de un tema recurrente en Colombia: la droga. Pero más que el tema, habría que destacar el personaje envuelto en el conflicto, una muchacha de diecisiete años que cansada de la vida pobre y pueblerina que lleva, opta por el cambiazo. Radical juego de ruleta en el que el número ganador debe venir después de tragarse un kilo de cocaína y desembarcar como "mula" en Nueva York.

María, llena eres de gracia.

Son varios los aspectos resaltantes de este filme, que acaba de ganar también el galardón de mejor ópera prima que otorgan los críticos de Nueva York: El primero de ellos, el guión, una manera realista de contar en la que el suspenso —como indican las reglas— late lo mismo en los talones de la protagonista que en el de los espectadores. El tiempo de los acontecimientos en ese guión está calculado de forma muy meritoria para un primer filme que tiene su gran encanto en la protagonista, la debutante Catalina Sandino Moreno, casi todo el tiempo en pantalla. Ella posee el don de actuar sin parecer que está actuando, asunto imprescindible para un estilo de representación en el que si bien se aprecia el ensayo histriónico, es evidente que los actores no están amarrados por un texto.

Marston plasma algo muy importante para una mirada foránea que se asoma al tejido social de la Colombia desgarrada: la verosimilitud, una sustancia de la que carece el Hollywood tan apegado a los tremendismos dramáticos en función de suplir los matices que desconoce. Los minutos iniciales de la trama le bastan al director para situar un tiempo y una época dominados por un presente-futuro inmovilizado y del cual María, rebelde y a veces actuando sin pensarlo dos veces, quiere librarse.

Lo más flojo de la película es la fotografía, a ratos vacilante en cuanto a las mejores opciones del ángulo. Y el final, muy pragmático, cierto, pero en el cual el director pareciera subrayar su opinión en torno no solo al conflicto de la protagonista (regresar a Colombia o emprender una nueva vida en Nueva York), sino también en relación a la problemática social de un continente sesgado por profundas desigualdades: La mejor opción —individual y rotunda— sería (¿lo cree Marston?) quedarse a vivir en los Estados Unidos y disfrutar de las ventajas de un país del Primer Mundo.

Hay que ver este filme, rico tanto por lo que revela como por lo que sugiere.

¡Qué película tan bella y desgarradora El cielito, de la argentina María Victoria Menis! La sinopsis de esta historia basada en un hecho real, habla de Félix, un joven mestizo desheredado de la tierra, sin padres conocidos y apenas voz para expresarse. Vaga Félix sin dinero y un día lo contratan para trabajar en una pobre finquita donde habitan un hombre, su mujer, también mestiza (y obediente) y un niño de menos de un año, "el Changuito". Violencia hogareña, borracheras, el niño llorandoÁ al principio el joven no quiere saber nada de él, pero luego de cargarlo una primera vez establece un lazo de amor que nunca conoció. Tanto amor que luego de ciertos acontecimientos, decide huir con el niño a la ciudad y salvarlo de aquel entorno destructor. Tierna y dura película con un trasfondo social —paro, pobreza y marginalidad— paralelo al drama individual de los protagonistas.

La actuación de Leonardo Ramírez como el joven convertido en padre clasifica entre lo mejor visto en este Festival. Y el telegrama fílmico llega mediante una depurada vía artística en el que el reproche solo cabe para un final, que desconozco si fue dictado por la vida misma. Un telegrama que debiera ser un titular diario en todos los periódicos del mundo: Los niños precisan del amor de sus padres en un contexto de respaldo social y cualquier cosa, hasta virar la Tierra al revés, habría que hacer para lograrlo.

 

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