| Otorgan Medalla de la Amistad a Goro Naito, símbolo de la inmigración japonesa
Arnaldo
Musa
"Su
amor hacia el trabajo y su disposición permanente y ayuda sin
ningún interés personal han sido siempre una de sus principales
virtudes", expresó Mario Naito López, en el acto en que le fue
impuesta la Medalla de la Amistad a su padre, Goro Naito, símbolo
de la inmigración japonesa, también ciudadano cubano desde 1962,
quien llegó el 2 de marzo de 1928 a Cuba y el pasado 5 de diciembre
cumplió 96 años de edad.
Poco antes de imponerle el preciado
galardón, por disposición del Consejo de Estado, Eva Seoane,
vicepresidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos,
apuntó que este es un reconocimiento a su trabajo solidario, a la
honestidad, sencillez y humildad demostradas al brindar ayuda a los
miembros de la comunidad japonesa residente en nuestro país.
Asimismo, a su dedicación al estudio
de los aspectos históricos de esa comunidad, lo cual le permitió
ser coautor del libro Historia Cultural del Desfiladero Japonés en
Cuba; y por su activa y entusiasta colaboración en proyectos
sociales, tales como el montaje del Jardín Japonés, obra que fuera
donada por el Gobierno de ese país al pueblo de Cuba "para su
disfrute y deleite", acotó.
Ante una audiencia reunida en la sede
del ICAP, en la que se hallaban presentes Yumi Iwata, esposa del
embajador japonés, Tatsuaki Iwata; Hideki Morioka, segundo
secretario y cónsul de Japón, y Francisco Muyasaka, presidente del
Comité Gestor de la colonia japonesa en Cuba, Eva Seoane expresó
su seguridad de que continuarán tendiéndose sólidos puentes de
cooperación, entendimiento y amistad entre ambos pueblos.
El acto, realizado en el marco del
aniversario 75 de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Japón,
rindió homenaje a una inmigración que forma parte del pasado y del
presente de nuestra Isla. |