Primer día del 6to. Congreso del SNTC

La música sirvió de fondo al debate

Antonio Paneque Brizuela

Los debates del 6to. Congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC) sobre temas vitales se inclinaron este primer día hacia la música y tendieron a subrayar un mayor apuntalamiento de la difusión y el conocimiento de esa expresión artística, "una gran arma —dijeron— que tiene este país", frente a la producción foránea, muchas veces trivial o de más baja calidad.

Foto: JOSÉ M. CORREASalvador Wood expresó criterios sobre la difusión musical.

En esos análisis intervinieron esclarecedoramente Pedro Ross, Esteban Lazo y Abel Prieto, todos miembros del Buró Político del Partido, y otras personalidades cuyas funciones específicas abarcan esos temas, apuntando particularmente a la responsabilidad que tienen al respecto todas las instituciones y no algunas en especial.

Aunque quedó claro el papel de la radiodifusión en la propagación y a veces en la formación del gusto popular hacia determinado tipo de música, local o importada, los delegados al Congreso, reunidos en el recinto Ferial de Expocuba, señalaron otras vías que alientan el "consumo", como los accesos a fuentes de Internet, las películas en videos y las grabaciones personales de distinto tipo.

Estadísticas manejadas en el encuentro por el Instituto Cubano de Radio y Televisión señalan que es mayoritariamente cubana (alrededor de un 70%) la música que se ha puesto este año en todas las emisoras del país, el 28% es extranjera, de ella el 12% es latinoamericana y caribeña y un 4,5 norteamericana.

Esteban Lazo, por su parte, señaló que "a través de la música sembramos ideología o perdemos posiciones en la ideología" y llamó a preguntarnos qué hacemos para que determinadas cosas les gusten a la gente, sobre lo cual citó el ejemplo de las prioridades que asume la población en favor de asistir cuando las orquestas tocan en las plazas.

Sobre el tema, introducido por el actor Salvador Wood, quien llamó a recuperar los valores tradicionales autóctonos, se refirió también Adalberto Álvarez para criticar la mala música sea cubana o importada, pero en torno al peso de esta última exhortó a realizar lo que llamó "cubanización".

"Cuando uno sale a plazas como Japón, por ejemplo —añadió—, todo el mundo se quiere parecer a los músicos cubanos, sus tambores, sus ritmos y tradiciones que son tan ricos. Me preocupa cómo hay personas que se hacen dueñas de nuestra música, hasta el punto en que llega el momento en que uno se pregunta de dónde es el son."

Abel Prieto advirtió sobre no dar bandazos, sino ser reflexivos y alertó sobre ciertos errores que se cometen y pudieran comprometer el futuro de estos géneros.

"El problema no es solo la música extranjera, sino la pésima música extranjera que se nos está colando aquí, aunque también hay cosas cubanas que son pésimas. Pero siento que hay un retroceso en las preferencias musicales de nuestros jóvenes y un retroceso respecto a la gran música cubana", señaló el Ministro, aunque admitió que "hemos avanzado en la conciliación de la política musical, en su armonización", entre entidades como el Instituto Cubano de la Música y el ICRT.

También alrededor del tema (según el informe al Congreso, del total de artistas que existen en Cuba, a este género actualmente pertenecen alrededor de 16 000 músicos en el país; hace pocos años eran unos 11 000), Abel llamó a no perder el rigor en la entrada de artistas como profesionales al sector cultural.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir