Como
cada amanecer del 30 de noviembre, el pueblo de Santiago de Cuba,
rememoró, junto a dirigentes del Partido y el Gobierno del
territorio, el histórico levantamiento de la ciudad, que hace 48
años organizó y dirigió el movimiento 26 de julio, para apoyar el
desembarco del yate Granma.
Estudiantes vanguardias
de las diferentes enseñanzas de la provincia, escenificaron
simbólicamente el asalto a la antigua estación de la policía
batistiana, hoy museo de la Lucha Clandestina, minutos después de
que Misael Enamorado Dager, miembro del Buró Político y primer
secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia de Santiago
de Cuba, junto a ex combatientes de aquel glorioso día, depositaran
ofrendas florales en nombre del pueblo de Cuba, de los Consejos de
Estado y de Ministros y del Comandante en Jefe Fidel Castro en la
tarja que perpetua la memoria de los tres combatientes caídos en la
acción, Tony Alomá, Pepito Tey y Otto Parellada.
Nancy
García Espinosa, participante de las acciones del 30 de noviembre
explicó parte del plan que desarrolló el Movimiento 26 de Julio
aquel día, cuyo principal objetivo era distraer a las fuerzas de la
tiranía batistiana y lograr el exitoso desembarco de Fidel por
playa Las Coloradas.
Las palabras finales
estuvieron a cargo de Roberto Sánchez Figueras, primer secretario
de la Unión de Jóvenes Comunistas en la provincia y jefe de la
delegación santiaguera que representará al territorio en el octavo
Congreso de la UJC que se celebrará en la ciudad de La Habana entre el
2 y el 5 de diciembre.
"Tenemos
el privilegio de haber nacido en la tierra donde ustedes lucharon
para verla libre de la tiranía de Batista y que hoy es ejemplo de
igualdad, soberanía, dignidad y paz", expresó Sánchez
Figueras. Más adelante sentenció: "Por la causa de la
Revolución Cubana estaríamos dispuestos a dar hasta nuestra propia
vida si fuera necesario".