WASHINGTON, 30 de noviembre (PL).—
Estados Unidos aplica torturas contra los prisioneros en la base que
ocupa ilegalmente en Guantánamo, al este de Cuba, denunció una misión de la
Cruz Roja que visitó esa instalación, reveló hoy el diario The
New York Times.
El ejército norteamericano utilizó
la coerción física y psicológica contra los detenidos en ese
centro, subraya un informe elaborado por un equipo del organismo
internacional que recorrió la instalación en junio último.
Según el Times, los trabajadores de
la Cruz Roja descubrieron que médicos norteamericanos participan en
los planes de los interrogatorios, lo cual es "una violación
flagrante de la ética médica".
Los galenos proporcionaron a los
militares información sobre la salud mental y vulnerabilidades de
los detenidos para utilizarlos en los interrogatorios, señala esa
institución.
Con el fin de romper cualquier
resistencia de los prisioneros los uniformados estadounidenses
emplearon "actos humillantes, encierro solitario, temperaturas
extremas y el uso de posiciones forzadas", resalta el texto.
Los miembros de la Cruz Roja
consideraron que los métodos usados son cada vez "más
refinados y represivos".
El sistema empleado en la base de
Guantánamo es "cruel, raro y degradante y una forma de
tortura" destaca el texto, que también se refiere a las
palizas perpetradas por los soldados.
Pese a las pruebas presentadas,
Washington rechazó las denuncias del reconocido organismo
internacional y por el contrario defendió la labor de los guardias
en ese centro, comenta el periódico.
The New York Times subraya que el
documento de la Cruz Roja fue distribuido entre los abogados de la
Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado y el jefe de
la base.
Los presos conocen en los
interrogatorios que sus captores conocen sus historias médicas y
como resultado los detenidos pierden la confianza en los doctores,
apunta el reporte.
El periódico recuerda que en 2002
asesores del presidente George W. Bush elaboraron varios memorandos
en los cuales justificaron las torturas contra los reclusos en
Guantánamo.
En esos documentos, la
administración republicana excluyó a esas personas de ser tratadas
bajo la Convención de Ginebra, al no considerarlos prisioneros de
guerra.