LOS ANGELES, 30 de noviembre (PL).—
Para millones de estadounidenses enfermarse hoy se complica con el
drama de carecer del seguro médico y los medios económicos para
afrontar los altos costos de la salud, informó hoy El Diario La
Prensa.
Actualmente unos 45 millones de
personas no tienen acceso al seguro médico, y en esa abultada
estadística se incluye a quienes lo perdieron en el último año
por no poder afrontar los pagos.
Lamentablemente, la situación de
muchas familias trabajadoras las inhabilita para tener la
invalorable tarjeta mágica con la que se abren las puertas de la
mayoría de los consultorios médicos, afirma el rotativo.
Nora Salas, madre de tres hijos, vive
en constante angustia, especialmente cuando alguno de sus pequeños
se queja de una dolencia.
"La semana pasada a mi hijo
menor lo devolvieron por segunda vez de la escuela porque tenía
fiebre muy alta, traté de bajársela con uno de los remedios que
venden sin receta médica, pero de nada valió, tuve que llevarlo al
pediatra", recuerda Salas.
Solo la visita le costó 60 dólares,
que no fueron suficientes pues el médico le encontró al niño
cierta dificultad para respirar, por lo cual mandó hacerle una
radiografía que sumó otros 100 dólares al costo de la consulta.
Al volver para conocer el resultado
de la placa, pagó nuevamente otra visita y además debió
desembolsar otros 79 dólares por la medicina. El costo final de una
bronquitis ascendió a 300 dólares.
Salas vive sola en Passaic, trabaja
como cajera en un supermercado y sus ingresos escasamente le ayudan
a cubrir el alquiler, la comida y los gastos básicos.
El caso de Mónica Martínez no es
diferente. La situación económica se agrava cuando su hijo
asmático tiene un ataque y debe llevarlo a emergencia. La
eventualidad cuesta 250 dólares como promedio.
La falta de seguro médico no afecta
exclusivamente a las familias con hijos, también a los solteros,
casados o divorciados de bajos o medianos ingresos y cuyos trabajos
no les ofrecen cobertura médica.
Existen a nivel de estados programas
con el propósito de aliviar la situación de esas personas, pero la
reducción de fondos y los requisitos exigidos en muchos casos los
hacen prohibitivos, sobre todo para los indocumentados.