El poeta, escritor y repentista
cubano Alexis Díaz Pimienta acaba de concluir el primer guión
cinematográfico de su larga y prolífica carrera artística.
El filme, que se rodará bajo la
dirección del cineasta criollo Pastor Vega y que contará con la
música de su compatriota Sergio Vitier, será un musical en el que
se fusionarán la ópera, la guajira y la décima cantada.
En declaraciones a la AIN, Díaz
Pimienta dijo estar entusiasmado por el proyecto que, por vez
primera, elevará a un plano protagónico en el celuloide a las más
autóctonas formas de expresión musical del campesinado de la Isla.
Tengo muchas ideas entre manos,
añadió, pero ahora lo que más me urge es dar a conocer en Cuba
todo cuanto he escrito.
En la venidera edición de la Feria
Internacional del Libro de La Habana, prevista para iniciarse en
febrero de 2005, serán presentados cuatro títulos debidos a la
inspiración de este poeta y narrador.
Confesiones de una mano zurda,
decimario laureado con el Premio Cucalambé del pasado año y su
análogo dedicado a los pequeños de casa y titulado El extraño
caso del niño al que acusaron de morder la Luna, son los títulos
que saldrán a la luz con el auspicio de las editoriales Sanlope y
Abril.
También con el sello de la casa de
publicaciones de la Unión de Jóvenes Comunistas será puesto en
circulación el poemario En Almería casi nunca llueve, en tanto de
la novela Maldita danza se encargará Editorial Oriente.
Sólo intento poner al día al lector
cubano con mi obra porque se me conoce fundamentalmente como
repentista y poco como escritor a pesar de que ya tengo publicados
15 libros en los últimos siete u ocho años, varios de los cuales
han sido premiados en certámenes celebrados en Cuba y en el
extranjero.
Trabajador incansable, Díaz Pimienta
actualmente se las ingenia para compartir su tiempo de creación
entre dos libros de cuentos, cuatro de poesía, una novela y el que
será el primer Diccionario ejemplificado de la rima consonante en
español, todos aun en proceso de escritura.
También afirma estar dando los
toques definitivos a la edición de un ensayo suyo sobre la
enseñanza de la improvisación tras lo cual reconoce preferir el
trabajo con los niños "porque devuelven con cariño e
inteligencia lo que de ti aprenden y porque ellos serán quienes
garantizarán el porvenir del repentismo".(AIN)