CANBERRA,
29 de noviembre (PL).—
Un total de 125 ballenas y delfines murieron hasta hoy al quedar
varadas este fin de semana en varios puntos costeros del sureste de
Australia.
Otro grupo de 53 ballenas piloto fue
encontrado en María Island, Tasmania, y de ellas 18 ya se
devolvieron al mar.
Decenas de voluntarios laboran en el
rescate de otras 13 que pueden ser regresadas.
Este tipo de cetáceo es de aleta
larga, y pueden medir hasta siete metros de largo y pesar 1,8
toneladas. Los grandes delfines nariz de botella suelen acompañar a
las ballenas y por eso encallan juntos.
Estos últimos animales miden hasta
tres metros y pesan unos 200 kilogramos.
El biólogo marino Aleks Terauds
señaló que Tasmania es la región de Australia donde se produce la
mayor parte de estos sucesos, pues tiene muchas bahías de aguas
poco profundas. Hace un año ocurrieron hechos similares con 130
ballenas y delfines.
El funcionario Shane Hunniford, del
Servicio de Parques, explicó que teme que los animales puedan morir
por insolación o por lesiones causadas por la presión de su propio
peso en órganos vitales.
Aún se desconocen por qué los
mismos van a morir a las playas, aunque son manejadas varias
hipótesis como que sean engañadas por los sonares de grandes
buques o que sigan hasta el final a un jefe enfermo y desorientado.
El especialista David Pemberton, del
Museo de Tasmania en la ciudad de Hobart, consideró que el
acercamiento puede ser provocado por la búsqueda de alimentos o la
huída de algún peligro.
Expertos coinciden en que las muertes
se producen de forma masiva y más frecuente durante el verano
austral.
Algunos piensan que es el resultado
de una mayor actividad de los humanos en la costa durante la
temporada de calor, en tanto otros opinan que podría ser
consecuencia de un aumento en el número de ballenas que pasan cerca
de Australia en estos meses.
El peligro de extinción de estos
animales crece por lo que la prohibición de su captura es casi
total. Sólo hace unas décadas su caza era una práctica común en
todo el mundo.
Unos 300 mil cetáceos mueren cada
año debido a la contaminación de los mares y a la pesca con redes
en alta mar.