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Silvio y Trovarroco, a guitarra limpia
Omar
Vázquez
Con
Trovarroco en concierto (celebrando también su quinto aniversario),
el sexto del espacio A guitarra limpia, del colmado Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau, fue un hermoso repaso de estos años de
amor y solidaridad, de canción y poesía —como destacó Víctor
Casaus, director de la institución—, y de sorpresas. Y esta
llegó con la aparición de Silvio Rodríguez, quien quiso rememorar
con ellos la reciente gira que hicieron por España.
El programa sirvió para entregar el
Premio Pablo a Alfredo Guevara y a Roberto Fernández Retamar;
presentar la Antología 3 de A guitarra limpia, impresa gracias a la
solidaridad de la gente querida de Trovacub de México y que incluye
canciones de los participantes en este espacio durante el 2001;
otras grabaciones y el CD de la colección Palabra viva dedicado a
Alejo Carpentier, sobre el cual habló la profesora Ana Cairo.
Acompañado
en esta ocasión también por Lázaro García y Vicente Feliú, no
es cosa de descubrir a uno de los más originales grupos de la trova
que, como es lógico, ha madurado con los años hasta extremos de
refinamiento musical; y en el que cabe destacar, junto a Rachid
López (su director, con su buen quehacer guitarrístico) y César
Bacaró (extrayéndole inusitados acordes al contrabajo acústico),
la oronda figura del excelente guitarra tres Maikel Elizarde.
Silvio es uno de los grandes de la
música popular de nuestro tiempo. La leyenda de los dos amores,
una preciosa canción, abrió su presentación, quedando reservada
para el cierre lo que, con fino humor, él calificó de estreno, Canción
de la trova, compuesta en 1996, y donde más claramente están
expuestas sus ideas sobre los elementos de continuidad entre la
trova primigenia y la del Movimiento que lo tiene como figura
señera:
Aunque las cosas cambien de color,/
no importa pasa el tiempo,/ las cosas suelen transformarse/ siempre
al caminar./ Pero tras la guitarra siempre habrá una voz...
La fiesta concluyó muy arriba con
los villaclareños de Trovarroco, aparecidos inicialmente con el
nombre de Arte y estilo, para trabajar la música de concierto,
interpretando Homenaje a trovadores y soneros. Todo un canto
de fe, desde que la escribieron en 1998, y por ello también el
cálido reconocimiento de los asistentes.
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