| Unidad
y educación contra terrorismo y drogadicción
Lourdes
Pérez Navarro
Lo que Estados Unidos viene haciendo
contra Cuba en las últimas cuatro décadas, lo que hace en
Afganistán e Iraq, es el auténtico terrorismo. El único camino
para contrarrestarlo es la unión de todos los pueblos en contra del
imperialismo; en tanto esto no se realice estaremos perdiendo el
tiempo.
Así declaró el doctor Eduardo
López Betancourt, catedrático de Derecho Penal de la Universidad
Nacional Autónoma de México, quien participa en el VII Encuentro
Internacional Ciencias Penales 2004, evento auspiciado por la
Fiscalía General de la República de Cuba y el Instituto de
Desarrollo e Investigaciones del Derecho y que tiene por sede, el
Palacio de las Convenciones.
La
unión de los pueblos contra el imperialismo es el modo de luchar
contra el terrorismo, asegura el mexicano Eduardo López.
El mundo, agregó, padece de una
doble moral: por un lado los países y las organizaciones
internacionales se manifiestan en contra del terrorismo; por otro,
de manera descarada, lo propician. El caso más concreto lo acabamos
de observar en Panamá, donde por intereses políticos una
presidenta —de manera arbitraria, contraria al Derecho—decidió
exonerar a connotados terroristas, mientras en Estados Unidos se
mantiene en prisión a cinco patriotas antiterroristas cubanos.
Otro de los actuales flagelos de la
humanidad, la drogadicción, se incrementa en los países
capitalistas de forma intencional, agregó el profesor. Cada día es
mayor el número de niños y jóvenes ilusionados hacia ella; por un
lado se les dice que no consuman drogas, y por otro tienen muy de
cerca el ejemplo del adulto adicto. La educación, subraya, tiene
que ir de la mano con la práctica, ese es el camino adecuado para
erradicar este mal.
La lucha contra las drogas en Cuba,
afirma, ha tenido mucho éxito, mas en nuestros pueblos ha fracasado
rotundamente. "Cuando escuchamos decir en países como México
y Colombia que decomisan drogas, es totalmente falso; son actos que
van de la mano con su comercialización. Solo decomisan aquellas que
van a imponer en el mercado una baja de su precio. Es una situación
verdaderamente lamentable."
Este mal se minimiza en el socialismo
—subraya León—; de este sistema tenemos que retomar la moral,
sustentada en la educación. En la medida en que el ejemplo de Cuba
se extienda, evitaremos que la juventud en otras latitudes sea
víctima de la drogadicción. "La educación constituye para
Cuba un baluarte y el mayor aporte que le ha hecho al mundo. |