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Europa dividida, mientras Cuba estrecha nexos con China y Latinoamérica
PATRICIO MONTESINOS
MIENTRAS LA Unión Europea (UE)
permanece dividida y envuelta en un verdadero "dime que te diré",
en cuanto a si retoma o no relaciones normales con Cuba, la Isla
caribeña permanece serena y muy ocupada en estrechar sus
históricos vínculos con China, la potencia económica mundial
ascendente, y los principales países de su entorno latinoamericano.
En las últimas semanas los
representantes de la ultraderecha europea, específicamente del
ahora opositor Partido Popular (PP) español, se han empeñado en
evitar a toda costa que el llamado Grupo de los 25 asuma
definitivamente una conducta independiente de Estados Unidos, y
trate a Cuba sin dobles raseros, como lo hace con el resto de las
naciones.
En la misma línea política,
frustrada e incoherente, el Parlamento de la UE aprobó el pasado
jueves una resolución alentada precisamente por el PP español, que
condiciona una vez más una relación normal del Viejo Continente
con la Isla caribeña.
El órgano legislativo de los 25, que
adoptó ese dictamen tras acalorados debates y con una votación
dividida, exige a Cuba supuestos cambios democráticos y respeto a
los derechos humanos, como condición para levantar sanciones
impuestas a la Mayor de las Antillas por la UE el pasado año.
De nuevo Europa asumió una errónea
postura, por cierto la más dura que aplica a un Estado del Tercer
Mundo que no padezca un conflicto militar o alguna situación
excepcional, según opiniones de medios periodísticos y políticos
en el Viejo Continente.
Ante tales condicionamientos, las
autoridades y el pueblo cubano han reafirmado en reiteradas
ocasiones que no cederán a presiones similares a las que Estados
Unidos les impone desde hace más de 45 años con el propósito de
destruir a su Revolución.
Ahora mismo Cuba espera serena y
pacientemente porque la UE decida qué hará con sus vínculos con
la Isla, y emplea sus mayores esfuerzos en reforzar su economía,
con el adiós al dólar norteamericano, mientras profundiza sus
relaciones con China, el gigante asiático y mundial, y con países
de Latinoamérica, como Venezuela, Argentina y Brasil, entre otros.
Precisamente el presidente chino, Hu
Jintao, acaba de concluir una visita oficial a La Habana, durante la
cual representantes de su Gobierno y de Cuba suscribieron 16
importantes acuerdos de cooperación que permitirán ampliar los
vínculos bilaterales en las esferas de la biotecnología,
educación, salud, minería, telecomunicaciones y turismo.
Como parte de esos acuerdos, las
autoridades chinas aplazaron en 10 años el comienzo del pago de
adeudos financieros contraídos por los créditos gubernamentales
concedidos a la Mayor de las Antillas entre 1990 y 1994. Asimismo,
ambos países decidieron estimular la cooperación
económico-comercial sobre la base del beneficio mutuo, de manera
especial en las áreas del petróleo, telecomunicaciones, turismo,
modernización de ferrocarriles y la construcción de barcos.
A propósito de la visita de Hu
Jintao a La Habana, un periódico español escribió la víspera que
a diferencia de lo que ocurre con la UE, las relaciones de China con
Cuba no están sujetas a ningún condicionamiento.
* Periodista español
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