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¿Quién asesinó a Danilo Anderson?
Un criminal atentado cercenó la vida del joven y valiente Fiscal venezolano, que puso a raya a los matones de la oligarquía y a los violadores del orden constitucional
FÉLIX LÓPEZ
CARACAS.—Semanas
atrás, mientras nos estrechamos las manos a la entrada de la
Embajada de Cuba, le pedí al fiscal Danilo Anderson que se cuidara.
Y me respondió con la misma valentía y serenidad que
caracterizaron su actuación, desde que saltó a la palestra
pública, a partir del golpe fascista de abril del 2002: "¡Que se
cuiden, dijo, los que se burlan de la Ley!"... Hoy, tras su
abominable asesinato, miles de venezolanos, consternados y rabiosos,
despiden al luchador social y revolucionario Danilo Anderson.
Poco más de las 11 de la noche del
jueves, después de la potente explosión que le causó la muerte en
su vehículo, la mayoría de los medios de comunicación comenzó a
denunciar el "atentado terrorista". Pero lo que acababa de ocurrir,
obviamente, estaba más allá del fundamentalismo y la sangre fría
con que actúan los extremistas y el crimen organizado: se trata de
un asesinato selectivo y político, es el mensaje de odio y plomo
que envían oligarcas y perdedores a todos los sectores del proceso
revolucionario bolivariano.
¿Por qué fue el fiscal Danilo
Anderson el leitmotiv de un abominable crimen que es, en rigor, un
atentado contra el Gobierno y el pueblo bolivarianos?
La respuesta, como una raíz, hay que
escarbarla desde el humilde barrio de La Vega, en el Oeste pobre de
Caracas, donde nació hace 38 años. Está, además, en las aulas de
las escuelas de Geografía y de Derecho de la Universidad Central de
Venezuela, donde se tituló como abogado en 1995 y, sobre todo, en
la Fiscalía General de la República, a donde llegó en el año
2000, tras un concurso de credenciales, y fue electo como Fiscal
Auxiliar. Pero a muchos no le gustaba su presencia, porque no tenía
ni la sangre azul ni el cabello rubio.
Anderson, quien llevaba 20 años
practicando el montañismo en la Gran Sabana y Mérida, y realizó
un posgrado en Derecho Ambiental y Desarrollo Sustentable, había
sido nombrado Fiscal IV de Ambiente con competencia nacional, hasta
que el golpe fascista de abril del 2002 lo llevó a mostrar la
fuerza y la valentía que necesitaba la Fiscalía venezolana para
enfrentar el momento que vivía el país: sin temor alguno se hizo
cargo de la acusación en contra de los agentes de la Policía
Metropolitana que participaron en los asesinatos del Puente Llaguno.
Y, desde entonces, saltó a la opinión pública y fue atacado y
vilipendiado por los medios en manos de la oposición, sin que
lograran mellar su disposición de hacer justicia.
Recientemente, Danilo Anderson
asumió el caso del criminal asedio a la Embajada de Cuba durante
los días del golpe fascista, y logró llevar a prisión al opositor
alcalde de Baruta, Enrique Capriles Radonsky, por haber violado
tratados internacionales, cuando irrumpió en la sede diplomática
cubana y se puso al frente de los extremistas que destruyeron los
autos, cortaron la electricidad y el agua, y amenazaron con tomar
por la fuerza el lugar si no se les permitía revisar la Embajada,
donde suponían se encontraba asilado el entonces vicepresidente de
la República, Diosdado Cabello.
Muchos venezolanos, orgullosos del
joven, siguieron con atención su actuación en el caso Radonsky, y
unas semanas después lo vieron asumir con firmeza el estudio del
expediente de los participantes en el golpe de Estado, razón por la
cual Anderson tenía previsto citar a más de 400 personas que
firmaron la autoproclamación del golpista Pedro Carmona. Algunos de
ellos, especialmente los dueños de los medios de comunicación, ya
habían asistido a la citación del Fiscal, que también había
dictado una orden de prohibición de salida del país a Alfredo
Peña, ex alcalde de Caracas, a dos de sus más cercanos
colaboradores, y a Henry Vivas y Lázaro Forero, directores de la
siniestra Policía Metropolitana.
Quizás el reclamo oficial del
Gobierno bolivariano, en la voz del ministro de Comunicación e
Información, Andrés Izarra, se pierda hoy en la indiferencia de
los grandes medios: "El Gobierno de los Estados Unidos, sentenció
Izarra, debe explicar cómo es que estos grupos terroristas actúan
con total libertad desde su territorio. Cómo es que no se han
investigado los centros de entrenamiento terrorista en contra de
Cuba y de Venezuela en su territorio. Cómo se hacen llamados al
magnicidio en nuestro país a través de los medios de comunicación
locales de Miami, bajo la mirada impune del Gobierno estadounidense".
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