Multilátex para investigaciones 

ORFILIO PELÁEZ

En apenas dos décadas, la ciencia de los biomateriales se convirtió en uno de los objetivos estratégicos de los países del Primer Mundo en materia de investigación y desarrollo, al mejorar la calidad de vida del hombre y dejar enormes ganancias económicas.

Y es que los avances de esta pujante rama del saber, donde se entrelazan otras disciplinas de punta como la Química, la Física y la Cibernética, permiten diseñar hoy nuevos implantes y dispositivos (incluyen prótesis de todo tipo, lentes de contacto, marcapasos, huesos artificiales), capaces de sustituir los órganos dañados por algún traumatismo o restituir las funciones perdidas debido al envejecimiento.

Para tener una idea de la importancia de los biomateriales en el mundo actual, baste señalar que en Gran Bretaña encabezan la lista de las cinco primeras prioridades científicas, mientras el mercado mundial de esos productos moverá en el 2004 más de 100 000 millones de dólares.

Cuba no ha permanecido ajena al desarrollo de tan prometedora disciplina y en 1991 surgió el Centro de Biomateriales de la Universidad de La Habana (Biomat), cuyas líneas principales de investigación están orientadas al desarrollo tecnológico y a la producción de biomateriales poliméricos y biocerámicos utilizados, entre otros fines, para restaurar tejido óseo en cirugía máxilo-facial y estomatología

NUEVOS HORIZONTES

Según la doctora Natalia Davidenko, investigadora del Departamento de Química Macromolecular de Biomat, los biomateriales se definen como cualquier producto natural, sintético o modificado, que esté en contacto e interactúe con un medio biológico.

En sus 13 años de labor, explicó, el Centro muestra resultados científicos notables como es el desarrollo de una tecnología propia para la obtención de un látex cubano, registrado con el nombre comercial de Multilátex.

Dicho producto, añade la doctora Davidenko, es una suspensión acuosa al 10% de partículas de poliestireno de gran estabilidad, resulta idóneo en la preparación y montaje de los kits diagnósticos para detectar enfermedades infecciosas en personas y animales, por medio del análisis de muestras de orina, sangre, saliva y otras secreciones del cuerpo.

También es utilizado en los tests de embarazo, en la determinación de patologías de frecuente prevalencia, como es el caso de la candidiasis vaginal, y en otros estudios.

Para la doctora Natalia contar con un látex hecho en Cuba abre nuevas perspectivas en el campo de las investigaciones médicas y biológicas, pues además de sus múltiples aplicaciones, es muy costoso y esto dificulta su compra en el mercado internacional.

Un solo frasco de 15 mililitros comercializado por una reconocida firma norteamericana cuesta hoy 240 dólares, precio prácticamente inalcanzable para muchos países en vías de desarrollo, sentenció.

Los kits diagnósticos a base de látex son considerados por los especialistas como un método rápido, altamente confiable y no invasivo, de ahí la conveniencia de su empleo.

Instituciones científicas del país como el Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), la Empresa de Productos Biológicos Carlos J. Finlay y LABIOFAM usan el Multilátex obtenido por Biomat en el montaje de sistemas diagnósticos con fines diversos.

Actualmente la licenciada en Química, Elizabeth Rosado Balmayor, del propio Departamento de Química Macromolecular de Biomat, realiza su Tesis de Maestría en el desarrollo de un nuevo tipo de látex con mayor sensibilidad para aplicaciones biomédicas.

Si bien la futura generalización del Multilátex dependerá de su validación en la práctica (sería conveniente que otros centros de investigaciones lo probaran), al menos por ahora es justo reconocer el esfuerzo de este colectivo al ofrecerle al país un producto del Primer Mundo.

 

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