Emoción compartida en La Baría

Ronal Suárez

PINAR DEL RÍO.— El joven médico Julio Antonio Baffil debe haber vivido incontables emociones durante los 19 meses cumplidos en tierra bolivariana, adonde llegó entre los primeros cubanos con el mensaje de solidaridad de la Patria de Martí.

Pero quizá ninguna tan profunda como la recibida ayer en la escuelita rural Froilán Carrasco, de La Palma; allí sus pequeños Ernesto y Adriana cursan el preescolar y el quinto grado, respectivamente.

No pudo menos que ruborizarse al escuchar de sus maestras, que ambos ostentan la categoría de Excelente por sus resultados docentes, son aplicados, puntuales y no tienen ausencias a clases. De Adriana se dijo que es muy querida en el colectivo de pioneros, en el cual desempeña el cargo de jefa de emulación, y de Ernesto, tal vez el mejor elogio: "Lleva el nombre bien puesto".

El encuentro en la escuela, situada muy cerca del consultorio donde a fuerza de dedicación se ha ganado la admiración de los vecinos de La Baría, fue una de las primeras actividades desarrolladas en aquella comunidad del Plan Turquino, tras regresar al hogar con un mes de vacaciones.

De sus experiencias en Venezuela, recuerda la llegada a los cerros caraqueños el 16 de abril del 2003. "De inmediato salimos a hacer un trabajo de dispensarización; la mayoría de la gente nos recibía bien, pero también tocamos a las puertas de opositores que nos decían: Nosotros tenemos médicos, no necesitamos su servicio'".

"Paradójicamente, la mayoría de esas personas son las que más nos buscan, y en las que tenemos un apoyo total en la actualidad; la justeza de nuestra misión se fue abriendo paso hasta encontrar gran comprensión", afirma.

Julio Antonio, que entre 1999 y el 2001 había prestado servicios en Gambia, quiere ahora aprovechar el tiempo para estar junto a su familia; por eso la idea de visitar la escuela resultó agradable, pues le permitió permanecer un rato junto a sus hijos, qienes bien tempranito habían ocupado los respectivos pupitres.

Seguramente a sus firmes convicciones, se agregarán las palabras del pionero William Lamas, quien al darle la bienvenida expresó: "Conocemos su sacrificio, pero también su conciencia de que un revolucionario debe estar donde es más necesario".

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir